“To love is to risk not being loved in return. To hope is to risk pain. To try is to risk failure, but risk must be taken because the greatest hazard in life is to risk nothing.”

Leonard Belacqua --> Annabeth Jones "El fin del mundo"

Cuando nos dicen que ha llegado el final de una era, no pensamos en las complicaciones. Siempre he sido supersticiosa asi que cuando me dijeron que el fin del mundo se acercaba en el 2000, pense en el sentido literal de la palabra que el mundo entero se acabaria.
Pero realmente lo que se acababa, era MI MUNDO, el mundo como lo conocia.
El mundo en el que yo viajaba, iba a la escuela, llegaba a casa y tenia cuatro amigos con los cuales salir y platicar. Eso se acabo para mi. Todo empezo y termino en el agua.

(Sacado de los diarios de Annabeth Jones)

Leonard Belacqua
Amigos: (1990-2000)
Pareja: (2000-2005)

-Christopher una vez te dije que Leonard es Leonard y que no te contaria de el hasta que tu me contaras el peor dia de tu vida. Asi que voy a empezar con cosas sencillas, ¿Ok?- le pregunte cuando el termino de contar su historia. Una historia super romantica y diferente a todas aquellas que habia escuchado jamas.
Me pregunte si habria mas de un Christopher, es decir, su hermana lo creía un mujeriego, pero la historia que me acababa de contar (que estaba 99% segura de que era de verdad) demostraba que era timido, aventurero e inteligente. Una combinacion extraña si me preguntas.

13 de Agosto de 1990

Tenia cinco años cuando lo vi por primera vez. Cuando tienes esa edad, en lo ultimo que piensas es en los hombres. Piensas realmente que los hombres son una raza completamente diferente a la tuya, te dan miedo,etc.
Pero incluso entonces, Leonard sabia hablarle a las mujeres.
Recuerdo muy bien que habíamos ido a una fiesta en la playa. Le he preguntado a mi papá, a August, a Anne-Lise y al mismísimo Leonard donde estaba esa playa, y esa fiesta en particular.
Pero nadie se pudo decidir si era en una playa francesa, mexicana, puerto riqueña, hawaiana o los Hamptons.
El caso es que ahí lo conoci.

Mi mamá esta sentada junto a mi en la playa, arrugando sin pensarlo su vestido blanco, pero no le importo, estaba asoleandose, estaba feliz.
Mi papá estaba a unos metros de nosotras, tenía los pantalones arremangados para que no se le mojaran las puntas; pero había sido un esfuerzo en vano porque sus pantalones estaban mojados hasta las rodillas.
Recuerdo que los tres éramos muy felices.
Mas tarde fuimos a comer junto con un montón de gente importante que estaba reunida para hacer donaciones para nuestro ultimo año en kinder, que recuerdo bien que estaba en Francia.
Al otro lado de la casa había una alberca cubierta de ojas otoñales. Me acerque lentamente para recoger una de esas hojas anaranjadas, separandome de mis padres, completamente.
No recuerdo bien que fue lo que me asusto cuando me agache, pero lo siguiente que supe es que estaba adentro del agua, ahogandome. Moví las manos y patalee, tratando de aprender, pero no podía.
La fuerza abandono mis manos y me deje llevar, ya no tosía agua por la boca y el cielo de repente se oscureció. Vi desde abajo del agua como las hojas cubrían el hoyo por donde había caído y pense, no se porque, en mi muñeca de porcelana que me acababan de regalar.
Sentí un tirón de un lado y al salir a la superficie escuche gritos de niños por todos lados.
-Leonard, ¡Levantala por los brazos!- grito una pequeña niña.
- Dile a ese niño que nos ayude a sacarla.- dijo una voz detrás de mi.
- ¿Al de pelo chino que esta jugando allá?- pregunto la niña.
-Si, rápido Anne-Lise.- dijo el tal Leonard.
Mi mente se nubló por unos minutos y cuando volví a abrir los ojos tres niños me miraban.
-¿Estas bien?- grito un niño con pelo negro y chino.
-No esta sorda niño.- respondio una niña de pelo de color miel con las puntas claras.
-Mi nombre es August, no niño.- le respondio enojado.
El tercer niño, que apenas lograba ver por la luz del sol me estaba sonriendo desde arriba, pues yo estaba estaba acostada en el suelo. Tenia el cabello color cafe chocolate, ni tan oscuro ni tan claro, y unos ojos hermosos de color gris con verde en la parte de abajo del iris; años despues sabria que esos ojos eran producto de una mutacion llamada heterochromia. Se agacho un poco y me dijo sonriendo:

-Hola soy Leonard, ¿Estas bien?.- y su sonrisa amigable, ademas de la carita de preocupacion de Anne-Lise y August con su carita de felicidad y autosuficiencia creo una amistad que no terminaria hasta el inicio del siguiente siglo.


Leonard Belacqua (01/01/2000)
Honolulu, Hawaii 12:01 am



-Ya puedes abrir los ojos.- me dijo Leonard acercándose a mi oído.
Los abrí lentamente, inspeccionando todo alrededor, pero el mundo seguía siendo el mismo, el mundo aun no se había acabado.
Sonreí complacida de que el mundo no se hubiera acabado todavia, pues aunque me había acabado tres botellas de champange yo sola, me había acordado de la promesa de los medios de que el mundo se acabaría un minuto atrás.

-No quiero decirte: "Te lo dije" pero...- me dijo sonriendo Leonard.
-Amas decir te lo dije.- le respondí viendo hacia la luna.
-Por lo menos no vendiste todas tus acciones de una empresa como August lo hizo, para gastarlo antes de que el mundo se acabara.- me dijo revolviendose el cabello.
Sonrei. Yo y August siempre exagerabamos las cosas mas pequeñas, pero Leonard siempre estaba alli para ayudarme.

Mire alrededor buscando a August y Anne-Lise, pero no los encontre.
Me puse a pensar y recorde que ellos se habian ido media hora atras.
Los efectos de las tres botellas de champagne me estaban comenzado a afectar, rei al pensar en como Leonard le habia coqueteado a la muchacha de la tienda para conseguir seis.
-¿Porque se fueron August y Anne-Lise?- le pregunte.

-Porque tu yo somos demasiado parecidos, y les parecemos aburridos. En vez de ir con ellos a buscar hawaianos con quienes hacer una fiesta nosotros nos quisimos quedar en la playa para presenciar "el fin del mundo".- me dijo retirandome el pelo de la cara, como usualmente hacia.

-No hubo fin del mundo y me estoy aburriendo.- le respondi indiferente a su palabreria romantica.
Ha! Cuando habia descubierto que Leonard era un romantico sin remedio me habia reido sin parar. Le iban a romper el corazon, como le habia pasado a Papá.
Como si leyera mi mente Leonard pregunto:

-¿Te la estas pasando bien en nuestras vacaciones o sigues preocupada por que tu mama no te ha contestado tus mails?- me pregunto Leonard preocupado. Inexplicablemente lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas y sin que yo quisiera le dije toda la verdad. ¡Gracias alcohol!
-Te menti Leonard, no me he comunicado con mi mamá desde que nos abandono en el ´92.- le dije honestamente. Leonard se quedo callado por unos minutos y al final sonrio como siempre hacia y me levanto abruptamente.
-Es un nuevo siglo por Dios. Nos vamos a meter al mar y se nos olvidara todo lo malo. Tu te olvidaras de tu mama y yo de mi padre, y te voy a decir porque, el mas es un continente libre donde no piensas en nada malo.- me respondio sonriendo.
Me limpie las lagrimas y lo mire animada y feliz.
-Pero me da miedo el agua.- le dije viendo insegura como las olas rompian con la playa abruptamente.
-Por eso te cargare, ¿Ok?- me respondio viendome directamente a los ojos. Esos ojos tan raros y tan hermosos, que la luna hacia mas brillantes que de costumbre.
- Muy bien.- le respondi.
Corrimos hacia la playa y nos quitamos todo hasta quedar solo en ropa interior. Yo con una camiseta blanca de tirantes y mis calzoncillos y el con unos boxers negros que tenian letras blancas por todas partes. Trate de leer las frases pero el malinterpreto mi mirada y me dijo:
-¿Porque tan lujuriosa Anna?- me pregunto picaramente.
-Para nada.- le respondi poniendome roja.
-Aja.- me respondio incredulo.
- Es enserio, estaba leyendo lo que esta escrito en tu boxer. Dice: "Gal, stop looking at my ass!"* - le respondi defendiendome. No comprendi mi error hasta que el estallo en carcajadas.
Estuvo asi un buen rato hasta que se callo y me dijo medio sonriendo, medio serio que saltara para que el me cargara.
Salte hacia el y el me levanto con las dos manos por las caderas, yo abrace mis piernas alrededor de sus caderas y al final pareciamos una escena de una pelicula romantica de las malas.
Nos reimos de esto de una manera incomoda y nos metimos al mar. Cuando el mar helado me toco las piernas comenze a templar, y me aprete mas a Leonard. El sonrio ante eso.
-Si te metes hasta arriba de tu cabeza, te da menos frio.- me dijo sonriendo de nuevo.
-Bueno.- le dije insegura.
Leonard me abrazo mas fuerte y nos metio adentro del agua helada hasta que el agua quedo arriba de nuestras cabezas.
Era increible la fuerza que supuse necesitaria para detenernos a los dos en contra de la marea alta, pero luego recorde que habia estado surfeando todo el verano y estas vacaciones de verano, asi que fuerza no le faltaba.
Salimos y sin saber yo porque, el tiempo se hizo mas lento.
Me limpie la cara, y el hizo lo mismo sonriendo, pero de alguna manera yo vi esto en camara lenta. Vi como cada gota de agua marina huia de su cara, como la luna formaba dibujos extraños pero hermosos en su cara, en su torso, en su pelo. Vi como se sacudia el pelo lentamente si pensarlo, y al final alumbraba toda esta escena abriendo sus ojos grises con verde que era como yo me imaginaba un bosque verde con un cielo nublado.
El se dio cuenta de como el tiempo se habia parado y observo atentamente a mis ojos.
Vi la idea en sus ojos incluso antes de que lo hiciera.
Puso su mano derecha en mi rostro y me atrajo hacia el, me observo aun mas, dudando.

Muchos años despues sabria que la determinacion de terminar lo que habia empezado comenzo al ver mis ojos rojos de haber llorado por mi madre.

Asi que alli en el mar, mientras tenia una mano en mi rostro, a punto de soltarme y reirse diciendo que habia sido todo una broma, vio que mis ojos estaban aun rojos de haber llorado por mi madre. Me acerco a su rostro aun mas y me beso.
Y alli en el agua, justo como cuando nuestra amistad habia comenzado tantos años atras cuando me habia salvado de ahogarme, nuestra amistad de unos 10 años termino, junto con el siglo que me habia visto nacer.

Alli el mundo como lo conocia terminaba solo para abrirle el camino a una relacion que terminaria completamente años despues y por la cual yo me vengaria destrozando a Leonard el 13 de Marzo del 2006 en "El suceso" y el peor dia de mi vida.

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Bueno alli esta la nueva entrada, la habia terminado hace algunos dias pero se borro, asi que no esta tan bien (creo yo) como estaba la original.
Gracias a todos por sus comentarios en la entrada anterior y esta entrada va dedicada a mi mejor amiga que acaba de descubrir hace unos dias que me habia estado siguiendo por meses pero no sabia que era yo la que escribia xD LOL
Como prometi, tengo que poner algo de mi....

1.- Amo los libros que tienen que ver con la historia de la guerra civil de EUA, como "Lo que el viento se llevo." Que es mi libro preferido en TODO EL MUNDO :)

Charlotte "Charlie" Debout ---> Christopher

Christoper --> Charlotte Debout (1999-2006)
1 de Enero de 1999
Camine durante horas hasta que estuve seguro de que no me iban a encontrar.
Estaba cerca o en el bosque Old Windsor. Habia llegado aqui en taxi, en autobus y caminando.
El bosque ocultaba el sol, pero por la forma en como la temperatura estaba disminuyendo sabia que estaba oscureciendo.
Me acomode la mochila en los hombros y me cerre la cremallera de la chamarra que traia puesta.
Segui caminando unos cuantos kilometros. Si tenia suerte llegaria a un poblado donde nadie conociera a los alumnos de Eton, mi escuela.

Una vez que mi corazon dejo de latir tan deprisa me detuve junto a un arbol, saque la camara digital que mis padres me habian comprado en Navidad, y me tome una foto.
Esa foto era para recordar el dia que por fin me habia escapado de la escuela. Tenia 17 años y no creia que habia algo que me pudieran enseñar en la escuela que no me pudiera enseñar la vida. La foto termino siendo un recordatorio de algo aun mas increíble: mi primer amor.

-Eres muy vanidoso.- dijo alguien unos metros mas adelante. Salte y me puse a la defensiva.
-Tranquilo, solo soy yo: Charlotte Debout, me puedes llamar Charlie.- me dijo una muchacha que estaba sentada abajo de un arbol mas adelante, y que no habia notado hasta ahora.
Solo hay una forma de describir a Charlie, y esa es: rara. Había en su aspecto algo raro e inteligente que pocas veces se encuentra. Me acerque lentamente a ella para poder darle una descripción a la forma desgarbada que veía de lejos.

No había forma de saber su altura pero al instante supe que era delgada. Su piel era blanca como la nieve pero en la cara, en la nariz y en los cachetes tenía unas pequeñas pecas de color café, su pelo chino se veía que había sido rojizo alguna vez pero que ahora se conformaba con un café rojizo. Sus ojos eran de color avellana, enmarcados por muchas pestañas que eran del mismo color que su pelo. Y sus labios... Sus labios eran como dos pétalos de rosa, grandes para su cara pero si los veias por separado, podrías pensar que eran de una modelo. Todos estos detalles juntos la hacían sobresalir de entre una multitud. Su mirada con los ojos entrecerrados la hacia ver lista pero linda pues cuando se enojaba, arrugaba su nariz y hacia que las pecas en su rostro bailaran.

Mientras yo me quedaban viendo su rostro, ella ya me había inspeccionado completamente.
-Eres de un colegio privado.- me dijo con una voz que parecía que me estaba regañando.
-Si ¿y eso que?- le respondí a la defensiva.
- Nada. Vamos a comer algo, parece que estas muriendo de hambre. Supongo que te escapaste hace mucho por la hora.- me respondió sonriendo.
-¿Como supiste que soy de una escuela privada?- le pregunte cuando vi que ella no iba a añadir nada.
Ella río con una risa cantarina y se levanto del suelo rápidamente para comenzar a caminar hacia el sur.
- Fue muy fácil: eres joven para estar en la escuela, tienes una cámara digital que según las revistas cuesta unos 600 dólares, algo que nadie compra por estos lugares, tu acento es de Londres y el único tren que llega de allá, esta parado por la nieve, lo que significa que llegaste en un auto desde Londres, ósea que eres rico y por lo tanto de una escuela privada.- me respondió rápidamente mientras hacia crujir con sus pies las hojas de que los arboles habían perdido durante el invierno.
- ah Ok.- respondi yo muy sorprendido, pues todo lo que había dicho era cierto.

La deje que se me adelantara unos pasos para poder pensar en mi reciente fuga. Estaba harto de lo mismo, de estar todo el año sin ver a mi familia, a mi hermana sobre todo, solo por ser hombre. Caminamos por media hora y combe a ver a lo lejos luces pertenecientes a un poblado. Al parecer Charlie conocía estos lugares muy bien.

- Tienes suerte de que no haya nevado hoy, te habrían seguido por las huellas en la nieve.- me dijo cuando íbamos llegando a la ciudad.
Era una ciudad pequeña, le pregunte como se llamaba a Charlie como se llamaba pero ella me contesto que no sabia:
- Seguramente es solo una pequeña colonia, yo soy de Eton, de la ciudad.- me dijo sonriendo, como si ella supiera con exactitud de que escuela venia yo.
Puse los ojos en blanco y la adelante para no escucharla.

Llegamos por fin a la plaza de la ciudad y me senté en un banco para esperar que una grandiosa idea surgiera en mi cabeza sobre lo que tendría que hacer acontinuacion. Charlie se sentó a lado mío, dándole espacio para pensar cuando ella vio que yo no iba a hablarle, ella se levanto y se dirigió a una tienda que estaba mas adelante. Salio de ella unos minutos despues con una bolsa grande de papel marron.

De ella saco un mapa grande del area en donde nos encontrabamos.
- Muy bien, nosotros estamos ahorita en el pequeño poblado de Old Windsor. Si te vas ahora podras llegar temprano y decir que te habias perdido.- me dijo señalando el bosque por el que habia vagado.
-No me voy a dar por vencido.- le respondi con determinacion.
-Me alegro.- me dijo viendome directamente a los ojos, buscando alguna forma de convencerme. Se dio por vencida y dijo:
-Pues ahora que no tienes nada que hacer, me vas a ayudar a hacer mis tareas. A cambio te dare un baguel con crema que acabo de comprar.- Saco de su bolsa un paquete de pan y un tarro de vidrio lleno de una crema blanca viscosa.
Estaba hambriento y desesperado asi que le conteste que la ayudaria.
Caminamos de regreso por una via mas corta a las afueras de Eton, antes de cruzar el rio, a una pequeña poblacion en el bosque, que estoy seguro no estaba en el mapa.
-Mama no esta asi que te puedes quedar aqui hasta mañana, no hay agua caliente mas que la que calientas, todo lo que necesites me lo puedes pedir a mi. Lo que quieras calentar se calienta afuera en la leña o aqui adentro en la chimenea, el agua se me olvido ir por los garrafones, asi que tendras agua cuando empieze a nevar, la vas a tener que derretir por supuesto, pero estara limpia. Si tienes dudas de si esta limpia o no, agregale yodo y espera una media hora a que se purifique.
Si necesitas ropa o algun abrigo todo esta en ese armario viejo, mi papa lo dejo todo antes de irse a Alaska, no todos somos ricos, ya sabes.- me dijo rapidamente mientras caminaba de un lado a otro recogiendo cosas y poniendolas en su lugar a su paso.
-¿En que te puedo ayudar?- le dije despues de un rato de verla recoger todo y silbar canciones en esa pequeña casa de ladrillo rojo y puertas blancas.

Ella comenzo a darme direcciones de que hacer, como limpiar la chimenea, como cortar leña, como barrer, como trapear, como limpiar la bañera sin provocarme un resfriado, como salar la carne para que durara mas, como lavar las cortinas, como ordeñar una vaca. Cuando vi la hora vi que eran las 4:30 am. Me quede en shock y luego me puse enojado. ¿Como habia pasado el tiempo tan rapido? Habia estado trabajando en unas horas mas de lo que jamas habia trabajado en mi toda mi vida. Mi recompensa iba a ser un baguel con un raro queso crema.

Me detuve en lo que estaba haciendo, me dirigi a la casa, hacia donde Charlie estaba.
-¿Podemos comer ya?- le pregunte aguantandome el enojo, porque sabia que si empezaba a quejarme, no iba a poder seguir igual de seguro en mi plan de escape de Eton.
-Claro que si, veo que has trabajado mucho, estas sudando.- me dijo señalando mi camisa del uniforme que estaba completamente empapada.- Te diria que te bañaras, pero te vas a congelar por el agua.
-Estoy bien.- le respondi, aunque por dentro, estaba ansiando regresar a Eton, donde podias tomar duchas calientes siempre que quisieras.
Ella se puso a tostar los panes en la chimenea y cuando se volvieron cafes, los saco, les unto la crema rara, y les puso encima salmon ahumado.

-Aqui esta tu porcion- me dijo mientras me ponia con cuidado en la mano el baguel mas pequeño. Lo devore rapidamente y espere por lo siguiente.
Ella se termino el suyo lentamente, mientras yo me volvia loco, tratando de controlarme, pues estaba a punto de arrebatarselo para comermelo yo.
Al final ella se limpio la boca lentamente y tiro las migajas sobrantes en la chimenea.
-Creo que sera mejor que nos vayamos a dormir. Mañana tenemos mucho que hacer.- me dijo sonriendo.

Yo me le quede viendo incredulamente.
Me levante y le grite:
-Ya no puedo mas, no puedo vivir asi.- le dije completamente alterado por el cansansio y el hambre.
-¿Mañana vas a volver a la escuela?- me pregunto viendome directamente a los ojos.
-Creo que hoy.- le respondi furioso.- no puedo vivir en esta locura.

-Excelente. Ahora que te diste cuenta de esto, vamos a darte una comida decente.- me respondio sonriendo, mientras se dirigia al jardin. Afuera abrio una puerta que daba al sotano de la casa desde el jardin. Adentro todas las repisas estaban llenas de quesos y carnes.
Ella me sirvio una gran variedad de comida y detuvo el plato enfrente de mis ojos hipnotizados.
-¿Vas a volver a la escuela?- me pregunto.

-Si, fue un error huir.- respondi honestamente. Despues de esto, el resto de la madrugada transcurrio tranquilamente. Me lleno una bañera con agua caliente, arreglo una cama comoda para mi y me sirvio una jarra de agua natural.

-¿Porque me ocultaste todo esto?- le pregunte al ver todo lo que ella me daba.
-Porque queria que te dieras cuenta que no estas hecho para esto, que la escuela en la que estas es un privilegio.- me dijo completamente seria.- Pero debo decir que estoy sorprendida que hayas durado tanto trabajando.

-Honestamente, todo iba bien hasta que me di cuenta de la hora.- le respondi mientras me servia un vaso grande de agua.
-¿Te la estabas pasando bien trabajando como un esclavo?- me pregunto asombrada.- Yo no podria haber durado tanto como tu.

-No, de hecho casi no ponia atencion al trabajo, estaba escuchando tus canciones y tus platicas raras.- le respondi honestamente mientras me cubria con las sabanas de la cama para acostarme.
-¿Te la pasaste bien trabajando por horas, solo por escucharme cantar?- me pregunto con un tono de voz que no le habia escuchado.

-Eh... si.- le respondi incomodo.
Ella se sento a un lado mio viendome directamente a los ojos.
-A mi tambien me caes bien, Christoper.- me respondio. Se acerco a mi, me puso sus manos a lado de mi cara y me beso dulcemente en los labios.

Yo me quede en shock, pues era la primera vez que una mujer me besaba a mi.
Era una sensacion increible e indescriptible.
Nos separamos despues de unos minutos que parecieron horas, me revolvio el cabello mojado de mi baño en la bañera, apago la luz y abrio la puerta para irse.

- Hasta mañana. A ver si no me hace daño esa crema que le pusiste a mi baguel.- le dije tratando de quedarme con la ultima palabra.
-Mejor para mi, te quedas aqui conmigo mas tiempo.- me dijo sonriendo, haciendo que sus pecas bailaran en su rostro.
Alli supe que estaba enamorado de Charlotte Debout.

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Hola blogueras, quiero agradecerles a todas por seguirme.
Pero quiero sobre todo agradecer a Romi, que ha apoyado a esta historia mas que nadie, ¡eres increible como tu pais! :)
Ella tambien me dijo que podia mejorar mi historia agregando datos de mi, pero soy pesima para escribir de mi, asi que solo dire las 10 primeras cosas que se me vengan a la cabeza:

1.- Mi papa tiene un radio y siempre que contesta: ¡Adelante! A mi se me hace demasiado chistoso, parece que le quedaron ganas de ser policia o algo asi.
2.- Me gustaria vivir en una cabaña en los bosques o en una casa que en vez de jardin de a la playa.
3.- Soy buena cocinera.
4.- Para poder llevar todos los datos de esta historia completamente correctos hice dos lineas de vida para Annabeth y para Christopher, desde que nacieron hasta el 2012
5.- Ya se como va a terminar esta historia y todo lo que pasa en medio.
6.- Me estoy tomando un te que sabe a limon para el tercer resfriado en este mes :(
7.- Me considero una hija mimada muchas veces.
8.- Los unicos deportes en los que soy buena son los que involucran un balon.
9.- Soy MEXICANA :) No vendo drogas....
10.- LA ULTIMA Uff... Soy adicta a un sinnumero de series de TV americanas e inglesas.


Quiero dedicarle esta entrada a todas las personas que murieron o que han perdido a alguien en una catastrofe natural.
Que de "NATURAL" no tienen nada. En mi estado, en mi pais, eso no pasa muy seguido pero se lo que se siente perder a alguien querido. Espero que sean fuertes :)
Tambien quiero dedicarsela a todas las personas en mi pais que han perdido a alguien victima de un secuestro.
Gracias a todos por leer mi blog y espero que no los defraude mi historia.
BESOS!
-- Mia

Coincidencias o Destino

Me voltie rapidamente para que no me reconociera.
Era increible las coincidencias que me ocurrian a mi. Ya llevaba dos este año: la de Christopher en el dia de campo y ahora, esta: August en el mismo restaurante que yo seguido de muchos paparazzis.

Quiero que sepan que yo no tenía nada en contra de August, pero no estaba lista aun para que Christopher y August se conocieran aun.
Los dos conocian a dos Annabeths muy diferentes.
August conocia a la Annabeth que viajaba, la que tomaba demasiado, la irresponsable, la malvada, y lo peor de todo: la que habia arruinado una gran amistad de un grupo de amigos.
En cambio Christopher conocia a la Annabeth con un trabajo, responsable, extrovertida, creativa y graciosa. Lo peor que habia hecho con el fue haber leido su mensaje pero ya lo habiamos hablado.

Si los dos se encontraban, yo no sabria como actuar.

Christopher noto mi cambio de actitud al instante, y comenzo a observar a su alrededor para ver que habia sido lo que me habia pasado.
Al final se dio por vencido y me pregunto:
-¿Que pasa?- justo cuando me iba a inventar una historia creativa y chistosa, escuche una voz conocida detras de mi.
-¡Ustedes dos! ¿Que hacen aqui?- pregunto casi gritando Grace.
Voltie sin pensarlo a verla y vi por el rabillo del ojo que August me habia reconocido.
Grace se acerco a nuestra mesa rapidamente arreglandose el vestido morado de seda mientras caminaba.
August se le quedo viendo con un poco mas que solo interes mientras ella se acercaba a darme un abrazo. Yo mientras tanto, yo, ignoraba completamente a August.
Christopher estaba muy enojado cuando se levanto a saludar a Grace.

Mientras Christopher la regañaba por interrumpir nuestra cita, escuche el chirrido de la mesa de a lado, intente no voltear, pero August se acerco al fin a nuestro grupo.
Todas las miradas del restaurante estaban puestas en nosotros.
Yo intentaba seguir ignorando a August cuando el se aclaro la garganta y dijo con su voz clara y con acento griego:
-¿Buenas noches, puedo interrumpirlos?- les pregunto a Grace y a Christopher. Ellos lo miraron sorprendidos, pues sabian que el era mas o menos famoso por la manera en como los paparazzis le tomaban fotos ahora que se nos habia acercado, pero tambien creo que les habia impresionado el efecto "August" que solo puedo describir como el sentimiento de ver a la luna por primera vez: Hay luz pero la oscuridad que la rodea la hace mas hermosa.

Yo me tapaba la cara pues no queria aparecer en otra nota periodistica como la que me habia enseñado Marla.
-Annabeth sweetie, ¿Que haces tu aqui? ¿Me estas siguiendo?- me pregunto August.
-Iba a preguntarte lo mismo. Christopher, este es mi amigo al que fui a visitar el pasado fin.- le dije cuando vi que ya no podia impedir que ellos dos se conocieran. August apenas le presto atencion, el estaba contemplando a Grace con la misma mirada que le pone un cazador a su presa.
Grace ni siquiera se inmuto, ella estaba viendo fijamente a Christopher pero note que ella estaba evitando la mirada de August; se habia dado cuenta de la mirada.
-Entonces tu debes de ser Grace, ¿Me equivoco?- pregunto August despues de un silencio incomodo entre los cuatros. Grace me miro sorprendida y yo solo la mire simpateticamente. Si recordaba bien, August me habia hecho muchas preguntas de Grace cuando le habia contado de mis "aventuras con los Duncan"
- August... ¿August Onassis?- pregunto sorprendida Grace.
- El mismo.- respondió un poco incomodo August. Era obvio que ella lo conocía pero el a ella no.
-Soy yo...¿Grace? Unas amigas y yo rentamos uno de tus yates en el Caribe, hace unos años.- dijo ella un poco emocionada.
-Ahh.. claro.- dijo August aun incomodo. Movia su reloj mucho nerviosamente.
-Si, si, tu y un amigo tuyo estaban tratando de obtener el numero de una chica que estaba con nosotras. Creo que el nombre de tu amigo era... ¿Leopold? no...¿Lance?¿Louis? no esos no, espera...¡ Ah, ya me acorde!- dijo gritando de alegria por recordar.
August estaba muy nervioso y me miraba constantemente.
Fue entonces cuando todo lo que estaba diciendo Grace tuvo sentido: ella estaba hablando de Leonard.
-¿Tu cuando fuiste al Caribe, Grace?- le pregunto Christopher a su hermana.
-Hace algunos años.- le contesto vagamente- August, el nombre de tu amigo es Leonard. Me acuerdo que los dos estaban tratando de engatusar a mi amiga, me acuerdo tambien que tu amigo Leonard le dijo que solo queria el numero para ganar una apuesta que tenia con su novia de quien tenia mas numeros al finalizar las vacaciones de verano.
Recuerdo como si fuera ayer que me dijo: Linda, dame tu numero para que le gane a Annabeth.- dijo Grace sonriendo vagamente ante el recuerdo de Leonard.
Yo en cambio senti que toda la sangre huia de mi rostro, voltie a ver a August y el estaba igual de palido mirandome simpateticamente.

-Espera... ¿Annabeth?¿Como MI Annabeth?- pregunto Christopher.
-La misma.- respondi yo quedamente.- Leonard es mi ex.
-Bueno chicos, me encanto poder ponernos al tanto en nuestras vidas pero ya me tengo que ir.... Annabeth, yo te llamo.- me dijo gravemente August mientras se retiraba.
Grace, Christopher y yo nos quedamos callados por varios minutos.
Al final Grace se despidio. Luego le preguntaria porque habia venido al restaurante.
Y Christopher y yo nos sentamos en la mesa callados.

-¡Genial! Esta es la tercera coincidencia de este año. Primero tu en el dia de campo, luego August aqui en el restaurante y esta: Grace lo conoce.- dije tratando de respirar profundo y de no sonar como una loca esquizofrenica.
Christopher se me quedo viendo un buen rato hasta que sonrio.
-Parece ser que tu amigo y mi hermana nos han forzado a hablar de nuestros ex en la primera cita.
-Tu empieza.- le digo evitando hablar de Leonard lo mas posible.
-Mi primera novia es la que mas cuenta, su nombre era Charlotte Debout y la conoci en 1999. Termino conmigo en el 2006.- me dijo con un tono feliz y melancólico al mismo tiempo, medio hablando medio suspirando. Con ese tono de voz que pone la gente cuando hablan de algo triste en su pasado que ya superaron.
- Es un historia larga- me dice.
- No te preocupes, nos falta el postre aun, y dicen que en este restaurante se tardan mucho.-

@Delmonicos

El resto de la semana paso muy rápido y para cuando llego el sábado, estaba muy nerviosa.
Busque en mi armario hasta que encontré un vestido apropiado.
Tenía que ser de un color vistoso, pero sin escote.
El que elegí fue un Valentino que me llegaba arriba de las rodillas, no tenía escote enfrente pero tenía escote en la espalda, y lo mejor: era de color rojo.
Me maquille los ojos de un tono café claro para que no sobresalieran, pero los labios me los pinte de un rojo carmín que combinaba perfecto con el vestido. Tome una bolsa y unos zapatos de tacón, no tan altos, negros del armario.
Metí una tarjeta de crédito que me había dado mi papa con mi fideicomiso que no había usado desde que había llegado a New York.
Salí de mi cuarto y Marla me observo sin decir comentarios, ella aun quería saber que es lo que me había pasado el 13 de Marzo.
- Un tipo llamo en la tarde y dejo un mensaje en el buzón de voz- me dijo tratando de sonar despreocupada.
-¿Christopher?- le pregunte extrañada.
-No, no dijo su nombre, puedes oír el mensaje, no lo he borrado.- me dijo señalando el teléfono.
Me acerque a la contestadora y le pulse el botón verde que decía play.
Automáticamente supe quien estaba hablando:
- Annabeth espero que seas tu, hay casi nueve Annabeth Jones en New York, solo quería decirte que voy a estar en la ciudad, visitare algunos restaurantes y me quedare en un hotel. Espero poder terminar esa conversación que empezamos en mi casa, si todavia no sabes quien soy te diré una pista: le puse leche a tu te sin querer. Llamame a este numero. Besos.- incluso sin que el me hubiera dicho eso ultimo, supe al instante que el era August.
Tome el telefono rapidamente olvidando mi cita por un instante, y le llame apurada.
Me mando a buzon directo con este mensaje:
"Estas llamando al numero de August Onassis, si eres Annabeth, ya es tarde mejor mañana salimos, si no eres Annabeth, ¿Porque demonios me llamas el sabado por la noche?"
Me rei por eso ultimo y colgue el telefono.
Me apresure a la puerta y justo cuando llegaba escuche la voz de Marla.
-Annabeth, ¿Estas saliendo con alguien aparte de Christopher?- me pregunto genuinamente preocupada.
Voltie a verla completamente furiosa.
-¿Acaso me acabas de preguntar si estoy engañando a Christopher?- le pregunte iracunda.
-Eso es exactamente lo que pregunte- me respondió viendome a los ojos un poco temerosa pero firme en saber la respuesta.
-Es increíble lo poco que me conoces Marla, pensé que éramos amigas.- le respondí enojada.
- No, lo increíble es que tu dices que somos amigas y no se nada de ti.- me respondió levantandose de su lugar, mientras se dirigía a su escritorio a buscar algo.
-Sabes lo suficiente.- le respondi desafiante.
-no quiero parecer chismosa pero estaba desesperada, así que llame a ese tipo que te llamo, hace una hora, pero me mando a buzón y escuche el mensaje. Busque y esto es lo que encontré de August Onassis en internet.- me dijo enseñandome unos papeles.
Los tome asustada por ver lo que había encontrado:

22 de Abril del 2006. Greek Times.



AUGUST ONASSIS ¿Sin amigos?
Desde el pasado Marzo, los cuatro fantásticos han dejado de frecuentar sus lugares preferidos, de viajar y de malgastar sus diversas fortunas. Es decir, lo que hacen normalmente, para separarse repentinamente y dedicarse a hacer labores que JAMAS habían hecho.
Vamos pues contarles lo que han hecho:
Anne-Lise Doyle dejo de gastar lo que su padre, el famoso director Albert Doyle gano con mucho esfuerzo, para comenzar a trabajar como directora de casting y modelo en una compañía inglesa.
Leonard Belacqua, dejo de tratar de acercarse a su padre, el famoso Playboy y millonario Harold Belacqua, para comenzar con su fortuna, la famosa compañía de hoteles 5 estrellas Belacqua Hotels. Cabe mencionar que su primer hijo(a) va a nacer en Noviembre, de su esposa Cecile DeVille. Se preguntaran, ¿Quien es ella? Nosotros aun nos hacemos esa pregunta, es increible que una chica de campo halla conquistado al millonario, conmovedor.
Pasando a la contraparte de esta historia: Annabeth Jones.
Hija del magnate de la música: Garreth Jones, no se le ha visto por ninguna parte desde que se anuncio que Belacqua va a tener un hijo en unos meses. Nosotros nos dimos a la tarea de investigar, y descubrimos que algo sucedió entre los antiguos amantes: Jones y Belacqua, ¿Que hizo que Jones para que fuera mal recibida en la casa de la familia de los Belacqua?, nadie ha dicho nada a la prensa, pero se sabe que Annabeth ya no forma parte de los cuatro fantásticos.
Todo este embrollo deja solo a August Onassis, el millonario griego dueño de los barcos y yates Onassis y la mitad de Grecia, que sin amigos no tiene con quien gastar su fortuna.
¿Sera esto el final de la era de los cuatro fantásticos? O ¿se arreglaran las cosas?
-- Fionna Quebec.

Me quede parada con la boca abierta del asombro y shock que ese pequeño e insignificante papel me había causado. Después de leerlo de nuevo y leer mi nombre subrayado, estaba al borde de las lagrimas al recordar el mote que nos habían puesto en nuestro "tour" por Europa.
Marla se me acerco lentamente, con una cara simpatetica.
Yo la mire con renovado enojo y le grite:
- ¡No necesito tu compasión maldita bruja!- le grite, a punto de golpearla.
Salí corriendo del departamento, llorando, a la calle y llame a un taxi.
Subi en la parte de atrás y le dije:
-Al bar mas cercano.- Llegamos y me baje, era un pub irlandés, que estaba lleno de gente festejando un partido de algún deporte. Me acerque al bar y pedí un martini seco, me lo termine y vi la hora en mi celular. Tenía pocos minutos para ir a Delmonico's a tiempo.
Suspire y comencé a ver las noticias sin ponerles mucha atención.
Un rato después una pregunta surgió en mi cabeza: ¿Que demonios estaba haciendo allí desperdiciando mi tiempo?
Me pare del banco y pague el martini con la tarjeta de mi fideicomiso. Subi a un taxi y me dirigí a Delmonico's, el lugar estaba abarrotado de periodistas y paparazzis que veían escrupulosamente la calle buscando a alguien que todavia no llegaba.

Pase entre ellos buscando a Christopher, lo encontré adentro sentado en una mesa.
Le sonrei desde lejos y cuando me vio, el se levanto y me ayudo a sentarme.
Me sonrió desde enfrente de mi.
-Pense que no ibas a venir después de todo.- me dijo relajado mientras veía el menú del restaurante.
Yo no respondí a ese comentario pues había estado a punto de no venir.
El ruido afuera de Delmonico's incrementaba, y algunas cabezas curiosas entre los clientes se trataban de asomar por las ventanas para ver que famoso iba a venir.

Tengo primero que aclarar algo; durante el 2008 twitter apenas comenzaba a ser popular pues los famosos empezaban a descubrir que poner donde estaban, que hacían y que pensaban estaba a la moda. Pero muy pocos lo hacían, lo que se usaba era MySpace y Facebook, mas MySpace que nada.
Una vez aclarado esto continuare la historia.

Continuamos hablando por un rato.
Me hablo de su escuela de Inglaterra, de su niñez y un poco de sus padres.
Yo hable de mis abuelos (ya hablare de esos increíbles personajes mas adelante) pues estaba muy incomoda de hablar de mis padres: un millonario y una mujer que nos había abandonado.
Una hora después cuando estabamos en el plato fuerte, los distintivos sonidos de los flashes de las cámaras llegaron a mis oídos.
Todos voltearon a la puerta menos Christopher y yo, esto me sorprendió.
Los camareros despejaron una mesa a lado de nosotros para los recién llegados.
Era una mujer de cabello rojo caoba despampanante, pero ella no era la causa de todo el alboroto, era un hombre alto de pelo chino que se me hizo familiar, pero como usaba un sombrero de jazz y gafas no pude distinguirlo bien.

-¿Quien crees que sea?- me pregunto Christopher, moviendo su cabeza hacia la pareja que acababa de llegar.
- Me parece conocido, pero hasta que lo vea sin lentes, no podré saber.- le respondí viendolo de lado para tratar de adivinar quien era.
Adivinar quien era el hombre se nos hizo divertido y comenzamos a inventar historias sobre quien era el.
- Talvez sea un presentador de uno de esos programas de cantantes.- dije yo.
- Yo creo que es uno de esos tipos que salen en uno de esos reality shows americanos.- respondió Christopher.
Continuamos así un rato hasta que esuchamos que la muchacha de cabello color caoba le dijo al muchacho:
- Estamos en un restaurante, quitate el sombrero o por lo menos los lentes.- le dijo en griego a su acompañante, rudamente.
Yo lo entendí porque había vivido un tiempo en Grecia, se lo traduje a Christopher y el me miro asombrado.
-No me lo habías dicho.- me dijo sonriendo.
-Luego te cuento.- le respondí evadiendo el tema. Observe a la pareja una vez mas, y un escalofrío recorrió mi espalda cuando vi quien era el hombre, que se había quitado los lentes: August.

El numero 10

Llegamos al brunch y comimos unos deliciosos huevos benedictinos con caviar, un pan recien hecho, y unas mimosas.
Nuestro buen humor se había esfumado, y los dos estabamos incomodos.
El termino de almorzar primero, se limpio la boca con su servilleta de tela y se me quedo viendo hasta que termine. Me tome la cuarta mimosa rápidamente y lo observe.
-¿Que hiciste este fin de semana?- me pregunto, tomandome por sorpresa completamente. Me puse alerta inmediatamente.
-Visite a un amigo, ¿Y tu?- le pregunte tratando de cambiar el tema rapidamente.
-¿Porque leiste mi mensaje? y ¿Que piensas de el?- me pregunto inclinandose sobre la mesa, viendome fijamente.
No se porque le respondi, talvez el hecho de que ya llevaba cuatro mimosas, o talvez fue porque sentia que el se merecia la verdad.
-No te juzgo para nada. Hace años, si hubiera leido el mensaje me habria reido y te habria dicho: ¡Bienvenido al club!, pero ahora que he madurado supuestamente, quiero que hablemos de tu pasado porque quiero conocerte, pero eso sera cuando estes listo.- le dije sonriendole calmadamente. Tome la quinta mimosa y le di un trago, mientras bebia Christopher me pregunto:
-¿Cuando me vas a hablar de TU pasado?-me pregunto. Yo me atragante con la bebida y comenze a toser incontrolablemente.
Cuando me calme lo mire fijamente y le dije:
- Cuando yo pueda hablar con mi pasado.-
-¿A que te refieres?- me pregunto curiosamente.
-Hubo un suceso en mi pasado y desde entonces no puedo hablar con ninguna de las personas que pertenecian a mi pasado.- le dije mientras ponia mis ideas en orden ante la redundancia de mis palabras.
-Ya veo.- me respondió meditativo.
-¿No me crees?- le pregunte.
-Si, estaba pensando en lo que me dijiste del mensaje, de que en el pasado no te habría importado mi mensaje, yo en el pasado jamás te habría buscado como lo hize hoy.
-Estamos a mano- le dije sonriendo.
-No lo creo, tu aprendiste mas de mi en ese mensaje que lo que yo he aprendido en esta platica. Me debes un secreto o un dato tuyo.- me dijo sonriendo con superioridad. El tenía razón. Pensé muy bien antes de decirlo.
- Muy bien. Jamás salgo el 13 de Marzo. Nunca.- le dije seriamente.
-¿Porque?- me pregunto.
-Porque tengo malos recuerdos de ese día- le conteste un poco incomoda.
- ¿Desde hace cuanto?- siguió con su interrogatorio.
-No entiendo esa pregunta...- le dije confundida de nuevo.
-¿Desde hace cuanto no sales el 13 de Marzo?- me pregunto viendome profundamente con esos ojos que parecian acusarme y respetarme al mismo tiempo.
-Desde el 13 de Marzo del 2006.- le respondi melancolicamente.
-Y por tu cara de incomodidad veo que no me vas a contar acerca de ese suceso.- me respondio cruzando los brazos.
-Exacto. Ese entro en uno de los peores dias de mi vida.- le respondi.
-En la escala del 1 al 10 de tus peores dias, ¿Ese es el numero uno?- me pregunto mas relajado.
-Jamas lo habia pensado, pero supongo que si.¿Cual seria tu numero uno?- le pregunte sin pensar.
Christopher se me quedo viendo por unos segundos y me contesto.
-Te dire el numero 10.-
-Me parece justo.- le respondi.
-Si tu me dices TU numero 10.- me dijo con una cara retadora.
-Esta bien, supongo que estaria bien, no es nada del otro mundo.- le respondi sonriendo levemente despues de casi dos minutos de pensarlo.
El se acomodo bien en su silla para escucharme hablar.

EL NUMERO 10 DE ANNABETH JONES

5 DE ABRIL DEL 2005

Dios mio, no puedo creer que ya tengo 20 años, pense para mis adentros.
El paisaje era tan hermoso por la carretera que me daban ganas de bajar a dar un paseo. Suspire.
-Deja de suspirar Annabeth, sabes porque tenemos que llegar temprano.- Leonard me dijo desde el volante.
Estaba desacostumbrada a que el manejara del lado izquierdo, pues como habiamos pasado el año pasado en Irlanda e Inglaterra, ya me habia acostumbrado a que manejara como lo hacen en esos paises, desafortunadamente habiamos tenido que regresar a Francia.
Suspire de nuevo.
-En unas horas llegamos y despues te lo compensare.- me respondio Leonard sintiendose culpable.
-Esta bien.- le respondi simplemente, poniendo me los lentes de sol y recargandome en el respaldo de copiloto de su convertible.
Si saber en que momento me habia dormido, gotas de lluvia me depertaron.
Estabamos parados en medio de la nada, bueno a unos 200 metros estaba una casita de ladrillo, pero esa no contaba.
-¿Que paso?- pregunte desorientada, buscando a Leonard.
-Se rompio la llanta.- oi que me respondio Leonard agachado a un lado del coche.
-¿Estas cambiando TU una llanta?- le pregunte burlonamente.
-No, te alegrara saber que no hay una llanta de repuesto.- me respondio enojado. Yo sabia que el estaba a punto de agarrar un palo de madera para moler el coche a golpes, pues teniamos que estar en Paris en unas horas pues su papa lo necesitaba en la empresa por primera vez.
Yo no habia querido ir a ese estupido viaje, yo queria estar en algun lugar interesante, como Bombay. Pero era su novia, y tenia que apoyarlo.
-No me alegra.- le dije a punto de reir.
-¿Es en serio?- me preguto viendome enojado y mojado.- ¿Que acaso no entiendes la importancia de este viaje Annabeth?
-Lo entiendo, lo que no entiendo es como es posible que en lo unico que piensas es en ir a lamerle los zapatos a tu papa, buscando su aprobacion, cuando los dos podriamos haber ido a Bombay.- le dije gritandole al final. Era una de esas peleas que teniamos, que cuando terminabamos, no sabiamos porque habiamos empezado.
-Deja de mencionar al estupido Bombay.- me respondio mientras con las dos manos trataba de cubrir el convertible. Yo no me baje a ayudarlo, por mi que nos quedaramos aqui unos dias, para que aprendiera que no es necesario caerle bien a los papas.
Busque en la guantera hasta que encontre lo que buscaba: una cajetilla de cigarrillos.
Encendi uno, y tome unas tres caladas.
Leonard abrio la puerta del auto bruscamente y me trato de arrebatar el cigarrillo.
-¡Dejame en paz imbecil!.- es ultima y simple palabra fue la gota que derramo el vaso.
-Esta bien, si quieres morir de cancer me da igual. Voy a buscar ayuda.- me respondio cerrando la puerta de un portazo. Camino algunos metros hasta que se metio en la pequeña casa. Cuanto lamente no haberlo seguido.
En vez de eso me quede en el auto, y me dormi por los efectos del cigarrillo y el constante repicar de la lluvia en el techo del convertible, algo que yo consideraba relajante.
Al despertar, el cielo ya habia oscurecido, y no habia rastros de Leonard por ninguna parte. Sali del auto y me dirigi a la casita.
Al acercarme pude oir risas provenientes de la casa, entre ellas la de Leonard, y una risita cantarina que jamas olvidaria.
Me acerque mas rapidamente y toque la puerta con las palmas de las manos hasta que un señor sonriente, robusto y viejo me abrio la puerta.
-Parece que ya desperto la bella durmiente.- dijo a sus espaldas.
Leonard se levanto de la mesa del comedor de la casa, sonriendo como no la habia visto hacer en años. Dio un rodeo y ayudo a levantar a una muchacha de pelo rubio largo, de facciones angelicales que vestia un largo vestido blanco muy vaporoso y me dijo:
-Annabeth te presento a Cecile DeVille.- ese fue el principio de una larga parte en mi historia que culmino con "el suceso" el 13 de Marzo del 2006.
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3 de Marzo del 2008 (ACTUALIDAD)

Christoper se me quedo viendo un buen rato hasta que sonrio.
-¿Ese es el numero 10?- me pregunto viendome fijamente de nuevo.
-Sip.- le respondi incomoda.- Eres la tercera persona aparte de los involucrados que sabe de este dia.
-¿Quienes fueron los primeros dos?- me pregunto sorprendido.
-Mi abuelo y la cuenta de correos Email de mi mama.- le respondi honestamente dandole un trago a mi septima mimosa.
-¿No le hablas a tu mama?- me pregunto consternado.
-No desde los siete años, pero esa es una historia para otro dia.- le respondi mas incomoda aun.
-Ok, ahora me toca a mi supongo.- me respondio tomandose el resto de mi mimosa de un trago.
- Fue el 13 de Agosto de 1995...- comenzo.
-¿Es enserio? ¿Te vas a ir tan atras?- le pregunte.
-Si, es el peor dia numero diez para mi.- me respondio muy serio con apice de ironia en los ojos.


EL NUMERO DIEZ DE PATRICK RUMSFELD EAST "CHRISTOPHER DUNCAN"

13 DE AGOSTO DE 1995 (13 AÑOS DE EDAD)

-Odio los dias nublados y frios en Inglaterra.- dije sin pensar en voz alta.
Mi madre, una mujer alta, de clase, esbelta y bien vestida me voltio a ver desde donde estaba sentada en la limosina, me habia esuchado.
-Querido, ven para aca- le dijo señalando un espacio entre ella y el Conde, que hablaba por el telefono de la limosina, arreglando sus asuntos en Londres.
Me levante agachando un poco la cabeza, y me sente junto a ella. Mi padre, el Conde, se tuvo que mover un poco, pero al final pude sentarme donde mi mama me decia.
-¿Te digo un secreto cariño?- me pregunto mientras me ponia un brazo alrededor del cuello y se acercaba a mi oido.
Asenti seriamente para que supiera que le estaba poniendo atencion.
-No creo que te enoje el clima de tu pais, querido. Creo que estas enojado porque no te puedes quedar con nosotros en Londres.- me dijo en voz baja para que papa no escuchara.
El cabello rubio de mama me caia en la cara asi que se me lo quite y me acerque a su oido.
-Estoy asustado.- le dije admitiendo lo que sentia por primera vez.
-No hay porque estarlo. Recuerda lo que yo siempre digo: Solo deberia asustarte si eres el primer humano en hacerlo.- me respondio sonriente.
-¿Eso que quiere decir?- le pregunte.
-Que hay muchas personas que han pasado por lo que tu estas pasando en este momento, aprende de ellas y lograras superarte, ¿De acuerdo?- me pregunto con su voz tranquilizadora.
-De acuerdo mama. Te quiero- le respondi y le di un beso.
-Oh cariño, te voy a extrañar.- me respondio a punto de echarse a llorar.
-Mama no llores, todavia tienes a Grace.- le dije limpiandole una lagrima de su rostro con el pañuelo que tenia en la solapa de mi saco.
-Lo se hijo. Te quiero.- me dijo mientras me besaba la mejilla.
-Ya hemos llegado.- dijo mi papa gravemente, pero emocionado.
Bart, el chofer, abrio la puerta y ayudo a bajar a mama, despues sali yo y hasta el ultimo mi papa.
Genial, pense, mi nueva escuela es una mansion vieja.
Voltie a ver a los alrededores y note que la limosina habia llamado la atencion de casi todos los alumnos.
Ayude a Bart a bajar mi equipaje y entramos al colegio.
Un señor con un traje muy elegante nos recibio con una sonrisa:
-¡Bienvenidos a Eton!-
-Francis, dejo a mi hijo en buenas manos.- dijo mi papa mientras le daba un abrazo de saludo al señor.
Mama se agacho un poco, para mi alivio pues por fin yo estaba creciendo y casi la alcanzaba, y me abrazo levemente.
Inhale su perfume para recordarla durante los meses venideros.
-Te quiero.- le repeti.
-Igual yo cariño.- me dijo melancolicamente.
Papa se acerco me abrazo y me dijo:
-Cuidate campion.
Los dos se despidieron de Francis, se subieron a la limosina y se fueron.
Fue el primero de muchos años de despedidas en Agosto para ir al peor colegio en el que he estado: El internado para hombres Eton, en Inglaterra.

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ACTUALIDAD

Lo primero que yo pude decir fue:
-¿Tu papa es un conde?- le pregunte con los ojos muy abiertos.
Christopher puso los ojos en blanco y respondio:
-¿Eso es todo lo que sacaste de mi numero diez?- me pregunto un poco enojado.
-No, claro que no. Me cayo bien tu mama.- le dije sonriendo.
-A todos. Es un angel. Es como Grace pero sin menos bromas.- me respondio sonriendo nostalgicamente.
- ¿Cuando la vas a ir a visitar?- le pregune tomandole una mano por encima de la mesa sin pensarlo.
-Estoy como tu ahora, sin poderle hablar a mi pasado.- me dijo retirando su mano lentamente.
-Ya veo.- le respondi simplemente.- Bueno, yo ya me tengo que ir a trabajar.
-Muy bien, te llevo.- me dijo. Se levanto y le pidio la cuenta a una mesera. Nos la trajo rapidamente, y vi la cantidad de dinero que habiamos gastado.
-Hay que dividirla.- le dije sacando mi billetera.
-Ni hablar.- me respondio enojado. Se voltio hacia la camarera y le dijo:
-¿Podrias apuntarsela a la cuenta de mi amigo Patrick Rumsfeld East?- le pregunto sonriendo seductoramente.
-Claro que si Sr. Duncan.- le respondio con las mejillas encendidas. Dio media vuelta y se fue.
-¿Nunca me vas a contar de tu amigo Patrick?.- le pregunte mientras me ponia la chaqueta.
-No hasta que te cuente mi numero 1, pues el esta incluido en mi historia, lo que quiere decir, que tu me tendrias que contar TU numero 1.- me dijo sonriendo seductoramente.
-Muy bien, me parece justo.- le respondi.
-Y tu, ¿Nunca me vas a contar quien es Leonard?- me pregunto cuando ya ibamos a salir por la puerta del restaurante.
-Leonard es Leonard.Y te lo contare cuando tu me cuentes TU numero 1.- le respondi sarcasticamente.
-Es un buen trato.- me respondio sonriendo.
Llegamos a la acera.
-Aqui nos tenemos que separar.- me dijo sonriendo seductoramente de nuevo.
-Pense que me acompañarias.- le respondi tratando de que no sonara como un lloriqueo.
-Pero me acorde de que tengo que ir con Grace por unas cosas que necesita.-
-Ah ok, pues nos vemos el sabado.- le respondi, sin saber que hacer. ¿Lo beso? ¿Me voy? ¿Sonrio?.
Opte por voltearme hacia la calle. Camine unos pasos y luego senti que tiraban de mi hombro.
-¿Eso es todo?- me pregunto Christopher viendome a los ojos. Se referia a mi gran despedida.
-Eh...- ¡Callate Annabeth! Antes de que hagas algo estupido, me dije a mi misma.
-Se hace asi.- me dijo poniendome las dos manos a cada lado de mi rostro.- Se dice, nos vemos el sabado y luego...
-No hace falta que me lo digas por dios.- le respondi acercandome a su rostro, poniendole las manos a lado del cuello y besandolo.

La ultima de Penelope en NY

Esa noche dormí bien, por primera vez en días.
El lunes me levante temprano y me arregle para ir al trabajo, salí con Marla, quien seguía enojada por no haberle contado nada aun de mi pequeño viaje.
La ignore, aun no era el momento de hablarle de August.
Llegamos 10 minutos antes a nuestra oficina y me senté en mi lugar usual.
Veinte minutos después, todos estaban en la oficina, excepto Penelope, tomando cafés y charlando; yo había decidido comenzar a escribir el Mail de agradecimiento a mi papá por prestarme su cardet.
Media hora después llego Penelope, mirando a todos con superioridad, se sentó a lado de nuestra supervisora, y comenzó a platicarle del día de campo.
Yo estaba tratando de escribir un Mail para August, cuando escuche risas disimuladas de Penelope y Kayla (mi supervisora).
Escuche partes de la conversación:
-... Y entonces ella se pone a bailar con el mejor amigo de el Conde Patrick Rumsfeld East, ese novato al que mandaron. Todo mundo quería ver a Patrick Rumsfeld, pues nadie lo conocía en persona, y todo lo que obtienen es el mejor amigo, que me han dicho, es un mujeriego. Seguro Annabeth ya no lo vuelve a ver.- dijo Penelope dirigiendome una mirada nada disimulada. Las dos rieron por lo bajo.
Me sentí un poco mal por su comentario, aun cuando yo sabia que lo vería en Delmonico's el sábado.
Una hora mas tarde todo mundo sabia quien había sido mi pareja de baile, y que el era un mujeriego.
No quise cansarme en debatirselos, así que me concentre en lo mío.
A la hora del almuerzo el jefe de nuestro departamento salió de su oficina y nos dijo que no nos fuéramos a comer porque vendría alguien importante a checar nuestro trabajo.
Nos sentamos todos malhumorados.
Quince minutos después entro la vicepresidenta de la compañía, a checar a todos.
Algo cansada pregunto a todos:
-Presten atención, me han mandado a buscar a Annabeth Jones, ¿trabaja a aqui? O ¿Saben donde se le podría encontrar?- todos me miraron y yo dije débilmente:
- Esa soy yo- estaba completamente asustada porque era algo serio que te hablara la vicepresidenta.
- ¡Gracias a Dios!- respondió aliviada.
Salió por la puerta y mientras volvía a entrar le decía a alguien que la acompañaba:
- Perdone usted pero es que siendo una empresa tan grande es imposible conocer a todos sus empleados, aqui esta- le dijo a su acompañante, mientras le abría la puerta para que entrara.
- Gracias Rose.- dijo una voz que reconocería en cualquier lado.
Me puse completamente rígida y feliz, cuando lo vi entrar.
Llevaba una camiseta roja y azul con una chaqueta de cuero negro, zapatos negros, pantalones de mezclilla oscura a su medida y para completar el look, unos lentes ray ban. Su pelo rubio tenía un corte moderno y su piel tenía un bronceado perfecto, el había aprovechado mejor su domingo.
Todas las mujeres suspiraron al verlo, incluida yo.
Busco entre todos en la oficina y encontró a Penelope.
Christopher se quito los lentes y los puso adentro de su chaqueta, completamente relajado,mientras todos lo seguían mirando embobados.
-¡eh tu eras la host!- le dijo de pasada tratando de localizarme.
Ella estaba a punto de responder cuando Christopher me avisto.
Una sonrisa ilumino su rostro, logrando que mi corazón parara por un momento .
-Annabeth, eres la mujer mas difícil de encontrar que he tenido el placer de conocer.- dijo galantemente mientras se dirigía a mi escritorio. Todas las miradas lo seguían.
-Según yo nos veríamos hasta el sábado, o ¿es que Grace me extraña demasiado?- le dije sonando mas relajada de lo que estaba.
- Los dos te extrañamos, pero vine solo porque yo siempre tengo la ultima palabra- me dijo desaprobatoriamente.
Me reí de eso, yo había tenido la ultima palabra aquel día con mi "jugada"
-¿Ya saliste a tu almuerzo?- me pregunto mientras miraba a su alrededor.
-No, alguien va a venir a supervisar todo y...- le comencé a platicar pero el hizo un ademan con la mano, mostrando que eso no era importante.
- Una excusa que hice para que todos se quedaran en la empresa y así poder encontrarte.- me dijo viendome a los ojos.
Me quede pasmada al pensar en lo que tuvo que haber hecho para lograr encontrarme.
El sonrió satisfecho al ver mi expresión.
Giro en redondo y dijo en voz alta a todos:
-Ya se pueden ir a almozar.- con una sonrisa que hizo que todos se quedaran en sus asientos, despues del shock que les produjo verlo sonreir y hablar, todos se levantaron y se fueron saliendo lentamente, lanzandonos miradas furtivas.
Penelope se quedo hasta el ultimo con Kayla (que la miraba asustada), Penelope la miro friamente a los ojos, asustandola aun mas, y se dirigio a nosotros.
-Antes de que me vaya, no puedo evitar venir a invitarlos a la fiesta que voy a hacer por el cumpleaños de Kayla, el sabado por la noche y...- dijo Penelope coqueteandole a los ojos. Christopher parecia aburrido y ligeramente altivo.
-Tengo que pararte alli mismo.- le dijo interrumpiendola.- yo no te conozco, pero Beth tal vez si. ¿Vas a ir Beth?- me pregunto ligeramente divertido por la situacion.
-Ni de coña.- respondi enojada. Christopher se rio a carcajdas.
-No le caes bien a Beth, y cualquier enemiga de Beth es enemiga mia.- le dijo viendola enojado.
Ella estaba enojadisima con los dos, pero mas conmigo.
Yo sabria muchos años mas tarde. que ella se vengaria de nosotros por eso.
Por eso solo empeore su situacion diciendole:
-Ademas, ¿Quien en su sano juicio iria a una fiesta organizada por una persona que usa bolsas falsas de Hermes?- le dije, aquello la enfado mas que lo que habiamos dicho antes. Yo supe hasta mucho despues que ella nos ayudaria, vengandose de nosotros. Asi que aun ahora, años despues, no le reprocho nada.
Solo nos falto reirnos malvadamente.
Ella se fue con la dignidad que le quedaba,, y nunca volvio a Nueva York, la vi muchos años despues en Londres, pero esa es otra historia que contare despues.
Minutos despues, cuando la desgracia de Penelope dejo de ser graciosa, nos fuimos a un brunch con Grace, me di cuenta de que Christopher se ponia nervioso al estar conmigo, pero no timido. Ambos sabiamos que tendriamos tiempo de hablar de lo del mensaje el Sabado por la noche.
Que equivocada estaba.

Té & Leche

Me quede callada viendolo. Después de unos minutos que parecieron horas, August calmo su respiración y se dio media vuelta, dejandome sola en el umbral de la puerta.
Tome eso como una señal de invitación a su casa, y entre lentamente.
La casa por dentro era una maravilla, todas las paredes tenían diferentes tonos de azul, el color favorito de August, y en las paredes había pinturas en tonos beige y verde. En vez de patio la casa terminaba en la orilla de la playa, afuera había camastros de madera gastados por el ambiente húmedo y frío de South Hampton.
Seguí a August a través de una puerta de madera oscura con cristales verdes a la cocina.
El recorrió bruscamente un banco blanco de madera que estaba pegado a la mesa de mármol blanco en medio de la cocina. Tome esto como una invitación a que me sentara y así lo hice.
Se dirigió a la alacena y saco bolsas de te, una tetera, leche, limón, azúcar y finalmente dos tazas. Puso a calentar el agua en la estufa y se le quedo viendo a la tetera una buen rato, evitando mi mirada consternada.
Aproveche esta oportunidad para echarle un vistazo.
Vestía unos pantalones de pijama y una camiseta negra ajustada de algodón. Tenía el pelo chino alborotado, parecía que acababa de levantarse. Sus hombros estaban rígidos y su piel estaba bronceada. Era el mismo August que parecía modelo griego, pensé con felicidad al ver que no había cambiado nada.
La tetera comenzó a silbar y se relajo automáticamente; sirvió dos tazas de te , les agrego leche, limón y azúcar, y se sentó enfrente de mi suspirando mientras lo hacia.
Tome mi taza con la dos manos distraídamente y estaba a punto de tomar un pequeño sorbo cuando el se paro bruscamente y me la quito de las manos.
- ¿Estas loca?- me dijo en voz alta - Eres intolerante a la lactosa, por Dios Annabeth, ¿Tengo que acordarme siempre yo?
Solo por el simple hecho de que me llamara por mi nombre me hizo sonreír.
El gruño al ver mi sonrisa y me preparo otra taza, sin leche esta vez.
- No todos te van a recibir como yo Anna. Ni Leonard ni Anne Lise han olvidado, y cada vez que nos encontramos de casualidad, tu eres tema taboo.- me dijo con marcado acento griego.
- Lo se pero no estoy dando visitas a los fantasmas de mi pasado, necesitaba hablar con alguien que supiera todos mis secretos.- le dije mirando mi taza fijamente, esperando a la pregunta que haría.
- No conozco todos tus secretos, solo se que algo paso entre tu y Leonard, Anne Lise se enojo con todos y todos desde entonces no hablan de ti.- me dijo viendome seriamente con sus ojos azul mar.
- Todavia no estoy lista para hablar de ese día- le respondí nerviosa mirandome los pies. El se me quedo viendo un rato y al final dijo:
- Lo puedo imaginar. ¿Como y Porque estas aqui?- me pregunto después de unos minutos de silencio incomodo.
- Tu papa me mando una carta donde me decía donde estabas. Yo quería saber donde estabas tu, Anne Lise y Leonard, así que les pregunte a sus padres. Tu papá me respondió pero los padres de Anne Lise y de Leonard no me contestaron.- le respondí viendo al mar por la ventana, recordando los extraños meses después de el incidente.
- A mi papa siempre le caíste bien.- me respondió distraído.
Sonreí al escuchar esto, era cierto.
-Pero aun no me has contestado, ¿Porque?- me pregunto viendome directamente a los ojos.
Tratando de evitar sonar como un cliche comenze:
-Conoci a alguien y me recuerda mucho a ustedes, sobre todo a Leonard. Pero no quiero decirle nada de mis secretos porque si se los digo, me sentiria fatal.- le dije cohibida, al exponerme de ese manera.
-Empieza desde el principio.- me respondio con curiosidad, dandole un largo sorbo a su te.
Le conte todo, desde el dia en que lo conoci (lo que recordaba, al menos) hasta el dia de campo.
El asentia comprensivamente en los momentos adecuados, e incluso se rio a carcajadas al escuchar mi relato y descripcion de Grace.
Llegue a la parte donde le platique de como Marla me había descubierto por mis llamadas a Paris el 13 de Marzo.
August se puso completamente rígido, pero yo continúe.
Al terminar el se levanto y viendome con una mirada que no pude descifrar me puso los brazos en los hombros y lentamente me abrazo.
Sin querer, las lagrimas comenzaron a correr por no rostro, había extrañado a August mas de lo que había pensado.
El noto que lloraba y puso su barbilla en mi cabello, evitando mi mirada de nuevo.
-Lo siento, lo siento, lo siento..- me repitió en voz baja y melancólica por varios minutos hasta que los dos nos quedamos callados.
El cielo se había nublado mientras nos habíamos abrazado.
El me soltó lentamente, y note lo rígidamente que yo lo había estado abrazado.
Me miro a los ojos y giro hacia la cocina para lavar las tazas.
Esto me sorprendió, pues el August que yo conocía jamás lavaba mas que sus propias manos.
- Has cambiado.- le dije como un hecho, no como una pregunta.
- Ustedes nunca me juzgaron, y yo realmente creía que lo que hacia estaba bien, luego todo mundo se separo yo me quede solo sin amigos, comencé a buscar mas amigos y nadie me juzgaba pero me decían que a veces me comportaba como un imbécil, cuando lo comprendí, trate de cambiar.
Así he estado los últimos años, sigo siendo el mismo pero mejorado.- me dijo con un guiño.

Así estuve platicando con el tres horas mas.
Le conté de mi trabajo, de Penelope, de las noticias de mi papá, etcétera.
Al final el no me había contado nada de el; se lo comente y el me respondió:
- Es para tener un tema de platicar la próxima vez que nos veamos, te voy a visitar a tu casa.- me dijo sonriendo. Una vez que obtuve su promesa de que me visitaría, me despedí.
Lo bese en la mejilla, y lo abraze.
Llego un taxi, al que el había hablado, y me subí. Cuando lo voltie a ver su expresión me dejo ver que esto no había terminado aun.
Llegue a mi casa dos horas después exhausta y contenta.
Marla me esperaba enojada en la entrada del elevador.
- ¿Donde estuviste todo el día?- me pregunto enojada.
- Con un amigo que vive en South Hampton.- le respondí honestamente.
-Ahh Ok, me hubieras avisado.- me respondió menos enojada al ver que no mentía. Nos subimos juntas en el elevador. Yo estaba muy feliz pero calmada, ella echaba humos porque sabia que algo había pasado para cambiarle de humor.
Llegamos al departamento y me dijo:
- Talvez no confíes en mi, pero el 13 de Marzo se acerca...- me dijo.
Voltie sonriendo, y le dije:
- Ya voy a tener para esa fecha, a alguien con quien compartir mis penas.- seguí mi camino sonriendo confiada a mi departamento.