Caminaba yo hacia el puesto de bebidas, sintiendome completamente humillada por todos. Y estaba lamaentando haber ido cuando por fin llegue a la fila de las bebidas.
Desde donde estaba podia ver el interior de la casa donde se encontraban algunos hombres tomando cocteles, como si la vida solo fueran bocadillos y brunches en lugares como Italia. No los envidiaba pues yo habia vivido una vida parecida hasta que habia decidido hacer mi propio camino sin la ayuda de mi padre.
Empezaba a aburrirme de la fila, y a enojarme pues todas las miradas me seguian, cuando por fin llego mi turno en la fila, y debo decir que el bartender estaba muy bien, o talvez era yo, que me sentia sola.
El caso es que comenzaba a flirtear cuando oi su voz. Esa voz que creia que jamas volveria a oir. Y lo mas raro es que venia de atras de la casa a la que me tenian prohibido entrar.
¿Que si estaba imaginando su voz? Pero como dicen por ahi, la curiosidad mato el gato. Asi que deje las bebidas en la mesa y camine lentamente hacia la parte de atras.
Las personas que habian estado platicando en la casa se habian salido, pero aun podia oir su voz, hablando.
Cuando le di la vuelta a la casa completamente, pude ver una alberca muy grande con agua cristalina, varias mesas con sombrillas, unas camillas y a la entrada del bosque en la parte trasera estaba un muchacho hablando por celular.
-¿Christopher?- le pregunte sorprendida. Inmediatamente el colgo el telefono, asustado. Pero al verme sonrio.
-¿Que acaso me acosas, Beth?- me dijo sonriendo picaramente, levantando una ceja.
Talvez no me acuerde del vestido de coctel que traia esa tarde pero recuerdo muy bien lo que traia Christopher. Un pantalon caqui, una camiseta de color azul y un chaleco con tela de sueter de colores gris, beige, y negro. Todo su atuendo lo hacia parecer aun mas guapo a la luz del sol.
-No lo hago, de hecho te iba a preguntar que haces tu aqui.- le dije mientras me acercaba a donde estaba.
-Tengo amigos con influencias, que de hecho son dueños de esta casa.- me dijo mientras la señalaba y daba unos pasos hacia mi.
-Yo trabajo con algunos de los invitados de tu amigo. Vengo con una amiga para no aburrirme en esta fiesta tan...-me quede callada pensando en como describir esta fiesta que habia sido tan humillante para mi.
-Aburrida es como la describo yo.- me dijo riendose. De repente a mi se me ocurrio una idea, y antes de que cambiara de opinion la dije:
-Si es tan aburrida, ¿Porque no jugamos un juego?- le dije sonriendo.
-¿Estarias dispuesta a jugar contra alguien que apenas conoces?- me dijo sonriendo aun mas provocativamente, mientras se acercaba aun mas hacia mi. Yo en vez de contestar a su pregunta le dije:
-Te reto a meterte en la alberca.- le dije señalandola, pues no se habia ocurrido nada mejor.
El sonrio y volteo al cielo, pensando.
-Yo si me meteria, pero, ¿Lo harias tu?- me pregunto sonriendo,mientras caminaba hacia la alberca.
-Claro que si.- Yo era obvio que no me meteria, pero el no se iba a meter, estaba jugando seguro.
-Ok.- y asi de rapido, sin que yo pudiera hacer nada, tiro su celular lejos y se avento al agua con todo y ropa.
-¡Christopher!- le grite mientras corria a la alberca.
-Estoy bien, estoy bien.-me dijo mientras se secaba los ojos.
-Dios, pense que no lo harias.- le dije.
-Yo siempre cumplo mis promesas, ahora te falta nomas meterte tu.- me dijo sonriendo.
-Yo no puedo, mi vestido...-le dije mientras me lo arreglaba, nerviosa.
-Dios alguien viene, ayudame a salir, corre.- me dijo sacando una mano del agua. La tome, asustada y nerviosa. Y lo siguiente que supe fue que cai en el agua. En una alberca muy honda.
La verdad es que debi haberle mencionado que mi vestido no era la razon por la cual no queria meterme a la alberca, sino, que no sabia nadar.
El dia de campo
Publicado por
Mia
on lunes, 11 de julio de 2011
/
Comments: (2)
Bueno chicos blogueros, que no encontraron algo que ver en TV y dijeron: Ay que leer el blog de Mia, les voy a pedir una disculpa del tamaño del mundo por no escribir en mas de un mes, pero este mes fue dificil por la escuela, mi laptop rota y el hecho de que me estoy cambiando de casa. Asi que para darles las gracias por no eliminarme y dejar de seguirme les dejo DOS ENTRADAS seguidas, asi es oyeron bien, DOS ENTRADAS, que espero no les aburran, y espero verlos la proxima semana pues aunque me voy de vacaciones hare lo posible para escribir una entrada nueva.
Otra cosa, cree un correo para que me escriban y para que me den sus sugerencias, para la historia, un lugar para hablar de cosas, de series, peliculas, obras de teatro, perros con pulgas, de la vieja que vive enfrente a tu casa, etc. De lo que quieran... el mail es este: yluegoloconoci@hotmail.com
si, ya se que el nombre es super imaginativo, pero que se le puede hacer?
Los quiero y espero que la entrada les guste.
MIA
-----------------------------------
Como dije, pase toda la semana buscando a Christopher, pero el viernes me di por vencida, el viernes estaba desesperada. Le pedi a Marla, a Laura y a Carol, que me acompañaran a cazar chicos en los antros, para tener a alguien con quien salir el sabado en el dia de campo.
Ellas entusiasmadas aceptaron pues querian usar mi cardet, y les gustaba ir de cazeria.
Llegamos a un antro, al SunDance Club, vaya por Dios si todos estaban guapos. Trate con varios, sin sonar desesperada, pero las bebidas seguian llegando, y hubo un momento en que todos me parecian ingleses. En esas estaba, bailando y flirteando cuando me cai y me golpie en el brazo.
Lo ultimo que supe es que, el tipo con el que estaba, Gabriel creo, se rio de mi antes de tratar de atraparme.
Desperte a la mañana siguiente en mi casa, con dolor de cabeza y un pequeño moreton en el brazo. Dios mio, no era necesario ser adivina para saber que este dia de campo iba a ser el peor dia de mi vida.
Desayune un poco, tome un poco de cafe, hable un rato con Marla, y al final, me meti a bañar y a arreglarme.
Me peine, me maquille, lei unas revistas, me peine de nuevo, me pinte las uñas, elegi unos zapatos y al final me puse el vestido de coctel.
Salimos al mismo tiempo Marla y yo, se veia muy guapa en su vestido, no podia creer que no hubiera conseguido una pareja.
-Hey Anna, no se como decirte esto, pero en la fiesta de campo, voy a estar con otra persona, Michael de Contabilidad. Me acaba de llamar, no quiere estar solo, y pues te habria conseguido a alguien pero Penelope al parecer esparcio un rumor acerca de ti, del que yo no sabia nada por cierto, y en la oficina todos te van a ver mal.- me dijo mordiendose la uña del indice.
Yo obvio me quede callada, pues la furia que estaba desde ayer, cuando no podia encontrar una cita, no era nada comparada con la que sentia por la traicion de mi mejor amiga.
-Amiga no te molestes, ya ahorita estaba pensando que seria mejor plan salir de compras, ir a algun spa, y salir a comer. Yo obvio puedo salir con Michael otro dia, y asi nos evitaremos las humillaciones.- me dijo sonriendo honestamente mientras se levantaba para darme un abrazo.
-No Marla, no es necesario, es otra de las peleas con Penelope, seguro nadie lo va a creer de verdad. Ademas no puedes dejar esperando a Michael, y yo no puedo faltar pues los chismes solo aumentarian.- le dije sonriendo.
-Que linda amiga. Ya sabes que si necesitas que nos vayamos, tomamos el tren y regresamos a la ciudad.- me dijo sonriendo mientras me daba unas palmaditas en la espalda.
Despues de tomar nuestras bolsas y volver a checar nuestros vestidos, salimos a la calle y tomamos un taxi a la estacion del tren, para poder salir de la ciudad.
Salimos de SoHo, para adentrarnos a New Jersey. Nos dirigimos a Stony Point, donde ya se podian ver los bosques.
Tomamos un taxi a 7 Lakes Drive, y Marla que habia nacido y crecido en New York, le dijo la direccion correcta a el taxista, yo lo unico que sabia era que ibamos al Lago Sebago, a una casa de una compañia de autos Europea, que era una de las compañias que nos pedian sloganes.
Despues de casi dos horas llegamos a la casa. Era blanca, grande y moderna, daba directamente a el lago, y habia varias motos estacionadas. Solo las personas importantes las podian usar, y solo despues de la comida y de la conferencia. Yo y Marla obvio ni lo habiamos pensado, incluso Penelope que tenia favores de la gente importante, no podia entrar en la casa ni usar los botes y las motos. Ella lo unico que podia hacer que nosotras no podiamos, era saludar a los jefes de las compañias, para poder obtener un asenso o un mejor trabajo.
Al llegar, la gente ya estaba comiendo botanas y tomando bebidas. Las mujeres coqueteaban con los hombres, los hombres hablaban de las motos y las gentes mayores hablaban de la compañia que dirigian. Pude identificar a algunos de mi oficina, todos notaron cuando llegamos y algunos se reian descaradamente.
Marla me apreto el brazo y me dijo:
-¿Quieres que nos vayamos?- me pregunto en voz baja. Yo levante la cabeza, sonrei y le dije:
-No, hay que quedarnos. Tu busca a Michael y yo voy por unas bebidas.-
Me separe de ella y me fui hacia el porche de la casa, donde servian las bebidas.
Me sentia tan humillada. No tenia pareja, estaba sola, mis compañeros se reian de mi, y estaba cien por ciento segura de que todo iba a terminar mal.
Ahora que veo todas mis preocupaciones ese dia pienso: "¿Porque me preocupe tanto, si todo iba a terminar tan bien?"
Otra cosa, cree un correo para que me escriban y para que me den sus sugerencias, para la historia, un lugar para hablar de cosas, de series, peliculas, obras de teatro, perros con pulgas, de la vieja que vive enfrente a tu casa, etc. De lo que quieran... el mail es este: yluegoloconoci@hotmail.com
si, ya se que el nombre es super imaginativo, pero que se le puede hacer?
Los quiero y espero que la entrada les guste.
MIA
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Como dije, pase toda la semana buscando a Christopher, pero el viernes me di por vencida, el viernes estaba desesperada. Le pedi a Marla, a Laura y a Carol, que me acompañaran a cazar chicos en los antros, para tener a alguien con quien salir el sabado en el dia de campo.
Ellas entusiasmadas aceptaron pues querian usar mi cardet, y les gustaba ir de cazeria.
Llegamos a un antro, al SunDance Club, vaya por Dios si todos estaban guapos. Trate con varios, sin sonar desesperada, pero las bebidas seguian llegando, y hubo un momento en que todos me parecian ingleses. En esas estaba, bailando y flirteando cuando me cai y me golpie en el brazo.
Lo ultimo que supe es que, el tipo con el que estaba, Gabriel creo, se rio de mi antes de tratar de atraparme.
Desperte a la mañana siguiente en mi casa, con dolor de cabeza y un pequeño moreton en el brazo. Dios mio, no era necesario ser adivina para saber que este dia de campo iba a ser el peor dia de mi vida.
Desayune un poco, tome un poco de cafe, hable un rato con Marla, y al final, me meti a bañar y a arreglarme.
Me peine, me maquille, lei unas revistas, me peine de nuevo, me pinte las uñas, elegi unos zapatos y al final me puse el vestido de coctel.
Salimos al mismo tiempo Marla y yo, se veia muy guapa en su vestido, no podia creer que no hubiera conseguido una pareja.
-Hey Anna, no se como decirte esto, pero en la fiesta de campo, voy a estar con otra persona, Michael de Contabilidad. Me acaba de llamar, no quiere estar solo, y pues te habria conseguido a alguien pero Penelope al parecer esparcio un rumor acerca de ti, del que yo no sabia nada por cierto, y en la oficina todos te van a ver mal.- me dijo mordiendose la uña del indice.
Yo obvio me quede callada, pues la furia que estaba desde ayer, cuando no podia encontrar una cita, no era nada comparada con la que sentia por la traicion de mi mejor amiga.
-Amiga no te molestes, ya ahorita estaba pensando que seria mejor plan salir de compras, ir a algun spa, y salir a comer. Yo obvio puedo salir con Michael otro dia, y asi nos evitaremos las humillaciones.- me dijo sonriendo honestamente mientras se levantaba para darme un abrazo.
-No Marla, no es necesario, es otra de las peleas con Penelope, seguro nadie lo va a creer de verdad. Ademas no puedes dejar esperando a Michael, y yo no puedo faltar pues los chismes solo aumentarian.- le dije sonriendo.
-Que linda amiga. Ya sabes que si necesitas que nos vayamos, tomamos el tren y regresamos a la ciudad.- me dijo sonriendo mientras me daba unas palmaditas en la espalda.
Despues de tomar nuestras bolsas y volver a checar nuestros vestidos, salimos a la calle y tomamos un taxi a la estacion del tren, para poder salir de la ciudad.
Salimos de SoHo, para adentrarnos a New Jersey. Nos dirigimos a Stony Point, donde ya se podian ver los bosques.
Tomamos un taxi a 7 Lakes Drive, y Marla que habia nacido y crecido en New York, le dijo la direccion correcta a el taxista, yo lo unico que sabia era que ibamos al Lago Sebago, a una casa de una compañia de autos Europea, que era una de las compañias que nos pedian sloganes.
Despues de casi dos horas llegamos a la casa. Era blanca, grande y moderna, daba directamente a el lago, y habia varias motos estacionadas. Solo las personas importantes las podian usar, y solo despues de la comida y de la conferencia. Yo y Marla obvio ni lo habiamos pensado, incluso Penelope que tenia favores de la gente importante, no podia entrar en la casa ni usar los botes y las motos. Ella lo unico que podia hacer que nosotras no podiamos, era saludar a los jefes de las compañias, para poder obtener un asenso o un mejor trabajo.
Al llegar, la gente ya estaba comiendo botanas y tomando bebidas. Las mujeres coqueteaban con los hombres, los hombres hablaban de las motos y las gentes mayores hablaban de la compañia que dirigian. Pude identificar a algunos de mi oficina, todos notaron cuando llegamos y algunos se reian descaradamente.
Marla me apreto el brazo y me dijo:
-¿Quieres que nos vayamos?- me pregunto en voz baja. Yo levante la cabeza, sonrei y le dije:
-No, hay que quedarnos. Tu busca a Michael y yo voy por unas bebidas.-
Me separe de ella y me fui hacia el porche de la casa, donde servian las bebidas.
Me sentia tan humillada. No tenia pareja, estaba sola, mis compañeros se reian de mi, y estaba cien por ciento segura de que todo iba a terminar mal.
Ahora que veo todas mis preocupaciones ese dia pienso: "¿Porque me preocupe tanto, si todo iba a terminar tan bien?"
Penelope Harris
Publicado por
Mia
on sábado, 9 de julio de 2011
/
Comments: (2)
Ahora dejenme decir que mi enemistad hacia Penelope no fue culpa mia, ella lo hizo todo. Lo juro.
No quiero sonar como una niña de 5 años que le acaban de robar su muñeca pero realmente odio a Penelope Harris. Recuerdo que llegue al trabajo el primer dia, me presentaron a varios compañeros, hable con algunos, incluso hize planes con algunos para el fin de semana, pues realmente nunca fui antisocial ni nada por el estilo. Pero cuando el dia iba a acabar llego Penelope, no recuerdo que traia puesto exactamente pero debio haber sido muy a lo Kim Kardashian style. Todos la idolatraban o mas bien babeaban por ella, yo antes de formarme prejuicios, me acerque a que me la presentaran y a saludarla.
Ella, que estaba usando tacones del tamaño del Empire State Builiding, me vio hacia abajo y me dijo:
-Necesito un cafe moka, tres de leche, sin azucar, tamaño mediano y por favor, nada que no sea importado. Gracias Nadia*.- y solto una risita tan odiosa que estuve a punto de llamar al zoo porque una hiena se les habia escapado. Pero en vez de hacer esas cosas, me voltie, y me fui a sentar en mi escritorio a calmarme pues yo no me guardo nada, pero era el primer trabajo que obtenia sin que mi papa me ayudara.
Asi pasaron algunos meses, de traerle el cafe a gente, inventar esloganes tontos, etc. Hasta que un dia salio mi papa con una de sus novias que bien podian pasar como mis hermanas mayores en una de las paginas de periodico mas importantes de New York, page six*, decia algo asi:
"Que va a pensar la hija del magnate de la musica, Garreth Jones, deberia de darle tips a su padre sobre que hablar ahora que anda con Alicia Cho, pues las dos tienen la misma edad. Nuestro pesame a la autoestima de Annabeth Jones, trabajando diseñando esloganes en una compañia de mala muerte, mientras su padre es el unico que disfruta de todos los beneficios de su dinero."
Yo no me enoje claro, ya estaba acostumbrada a estas cosas, lo que me preocupo fue que alguien supiera que yo era la que era mencionada en la pagina.
Llegue al trabajo temprano y estaba en la computadora cuando llego Penelope hablando en voz alta:
-Oh Dios Mio, Annabeth, te has de sentir horrible ahora que el New York Post ha declarado a tu papá como un asalta cunas. ¿Como es que nunca nos habias mencionado que es un magnate de la música? No tienes porque avergonzarte, cielo.-
Dios mio, ese dia jure odio eterno a los cliches de chicas tontas que se visten bien y leen la page six esperando verse envueltas en unos de esos dramas algun dia.
Respire 3 veces, voltie a ver la reaccion de los demas, que obvio ya estaban dos checando google, y le dije a Penelope:
- Penelope no tengas celos de mi papa porque anda con Alicia Cho, se que mi papa algun dia te puede dar una cita con Lindsay Lohan, a como te vistes, es de tu tipo totalmente.- le dije sonriendo. Y por fin, encantada, vi como su cara se transformaba de una sonrisa de autosuficiencia a una de un frio odio mortal, seguro que esa respuesta no se la esperaba, y menos las risas de los demas en la oficina.
Desde entonces nuestras peleas de bajo perfil eran comunes, esperadas y totalmente normales en la oficina, asi que ya no nos decia nada Daniel, mi jefe.
Hacia mucho que ya no le respondia como le habia respondido aquella vez de lo del periodico, asi que estaba planendo encontrar a alguien muy guapo para que me acompañara y ella se tragara sus palabras.
De preferencia con acento ingles pues Penelope se moria por ellos, lastima que no sabia nada acerca de Christopher, pues el habria sido perfecto.
Lo busque en la seccion telefonica pero era casi obvio que no era de aqui, porque habia mencionado algo de un viaje en avion, sali toda la semana a diferentes antros a ver si me lo encontraba pero no lo encontre nunca y al final me di por vencida. Nunca lo iba a encontrar, y el fin de semana, el dia de campo, Penelope me iba a ganar, de nuevo.
*Nadia: forma de decir nadie.
*Page six: Pagina importante y famosa en Estados Unidos por sus chismes de la gente importante en la ciudad de Nueva York.
No quiero sonar como una niña de 5 años que le acaban de robar su muñeca pero realmente odio a Penelope Harris. Recuerdo que llegue al trabajo el primer dia, me presentaron a varios compañeros, hable con algunos, incluso hize planes con algunos para el fin de semana, pues realmente nunca fui antisocial ni nada por el estilo. Pero cuando el dia iba a acabar llego Penelope, no recuerdo que traia puesto exactamente pero debio haber sido muy a lo Kim Kardashian style. Todos la idolatraban o mas bien babeaban por ella, yo antes de formarme prejuicios, me acerque a que me la presentaran y a saludarla.
Ella, que estaba usando tacones del tamaño del Empire State Builiding, me vio hacia abajo y me dijo:
-Necesito un cafe moka, tres de leche, sin azucar, tamaño mediano y por favor, nada que no sea importado. Gracias Nadia*.- y solto una risita tan odiosa que estuve a punto de llamar al zoo porque una hiena se les habia escapado. Pero en vez de hacer esas cosas, me voltie, y me fui a sentar en mi escritorio a calmarme pues yo no me guardo nada, pero era el primer trabajo que obtenia sin que mi papa me ayudara.
Asi pasaron algunos meses, de traerle el cafe a gente, inventar esloganes tontos, etc. Hasta que un dia salio mi papa con una de sus novias que bien podian pasar como mis hermanas mayores en una de las paginas de periodico mas importantes de New York, page six*, decia algo asi:
"Que va a pensar la hija del magnate de la musica, Garreth Jones, deberia de darle tips a su padre sobre que hablar ahora que anda con Alicia Cho, pues las dos tienen la misma edad. Nuestro pesame a la autoestima de Annabeth Jones, trabajando diseñando esloganes en una compañia de mala muerte, mientras su padre es el unico que disfruta de todos los beneficios de su dinero."
Yo no me enoje claro, ya estaba acostumbrada a estas cosas, lo que me preocupo fue que alguien supiera que yo era la que era mencionada en la pagina.
Llegue al trabajo temprano y estaba en la computadora cuando llego Penelope hablando en voz alta:
-Oh Dios Mio, Annabeth, te has de sentir horrible ahora que el New York Post ha declarado a tu papá como un asalta cunas. ¿Como es que nunca nos habias mencionado que es un magnate de la música? No tienes porque avergonzarte, cielo.-
Dios mio, ese dia jure odio eterno a los cliches de chicas tontas que se visten bien y leen la page six esperando verse envueltas en unos de esos dramas algun dia.
Respire 3 veces, voltie a ver la reaccion de los demas, que obvio ya estaban dos checando google, y le dije a Penelope:
- Penelope no tengas celos de mi papa porque anda con Alicia Cho, se que mi papa algun dia te puede dar una cita con Lindsay Lohan, a como te vistes, es de tu tipo totalmente.- le dije sonriendo. Y por fin, encantada, vi como su cara se transformaba de una sonrisa de autosuficiencia a una de un frio odio mortal, seguro que esa respuesta no se la esperaba, y menos las risas de los demas en la oficina.
Desde entonces nuestras peleas de bajo perfil eran comunes, esperadas y totalmente normales en la oficina, asi que ya no nos decia nada Daniel, mi jefe.
Hacia mucho que ya no le respondia como le habia respondido aquella vez de lo del periodico, asi que estaba planendo encontrar a alguien muy guapo para que me acompañara y ella se tragara sus palabras.
De preferencia con acento ingles pues Penelope se moria por ellos, lastima que no sabia nada acerca de Christopher, pues el habria sido perfecto.
Lo busque en la seccion telefonica pero era casi obvio que no era de aqui, porque habia mencionado algo de un viaje en avion, sali toda la semana a diferentes antros a ver si me lo encontraba pero no lo encontre nunca y al final me di por vencida. Nunca lo iba a encontrar, y el fin de semana, el dia de campo, Penelope me iba a ganar, de nuevo.
*Nadia: forma de decir nadie.
*Page six: Pagina importante y famosa en Estados Unidos por sus chismes de la gente importante en la ciudad de Nueva York.
DISCULPA :/
Publicado por
Mia
on martes, 31 de mayo de 2011
/
Comments: (1)
Hola chicos, todos los que me siguen:
Debo pedirles una disculpa por no haber escrito una entrada desde hace tiempo, pero mi laptop no sirve y estoy en examenes :/ asi que ahorita (en un cyber por cierto) les prometo que escribire a mas tardar el viernes de esta semana.
Gracias por seguir alli, y por leer lo que escribo, es increible.
Los quiero
MIA
Debo pedirles una disculpa por no haber escrito una entrada desde hace tiempo, pero mi laptop no sirve y estoy en examenes :/ asi que ahorita (en un cyber por cierto) les prometo que escribire a mas tardar el viernes de esta semana.
Gracias por seguir alli, y por leer lo que escribo, es increible.
Los quiero
MIA
Trabajo
Publicado por
Mia
on lunes, 16 de mayo de 2011
/
Comments: (1)
Como ya lo he dicho antes, todo lo que he contado proviene de diarios, escritos que yo misma creé para mi uso personal. Pero yo, siendo de una naturaleza creativa he tenido que agregar recuerdos, escritos y espectativas con la verdadera historia, creanme que no lo hago a proposito. Es solo que aun cuando lo que digo es 80% verdadero, el resto, como los detalles que no son importantes, solo los invento.
Sin embargo hay algo que recuerdo muy bien es mi trabajo de escritora de esloganes. Es comun, de hecho me ha pasado muchas veces, que cuando recordamos algo que no nos gusta, el recuerdo es nitido, todos los detalles con perfectamente recordados... pero al tratar de recordar como me senti aquella noche con Chritopher, ¡Vaya que es dificil!. Tengo los recuerdos demasiado vagos. No tengo Alzheimer, pero solo recuerdo partes de esa noche, no recuerdo haber bailado con el, sin embargo una amiga (Laura) recuerda habernos visto bailar en la pista.
Se preguntaran porque esta introduccion tan larga, y la unica razon es que justo ahora estoy a punto de escribir de algo que me desagrada, quizas a todo el mundo: El trabajo.
Lo recuerdo prfectamente. La apatía que sentia cada vez que llegaba a las puertas del edificio, la voz de mi jefe rogandome que le trajera un cafe de mocca. Las horas extras, las reuniones los fines de semana con gente que no me caia bien, etc.
Creo que la razon por la que lo odiaba tanto era porque mi sueño nunca habia sido ser escritora de esloganes, mi sueño, aquella idea que habia anhelado tanto por tantos años habia sido uno muy simple: Trabajar como bailarina profesional para La Royal Dancing Academy.
Habia visto un show con mi madre un dia antes de que ella se fuera, y habia sido hermoso.
Ese siempre habia sido mi sueño dorado, secreto. Y aun cuando no lo habia cumplido, aun tomaba clases en el centro educativo para adultos, todos los dias excepto los fines de semana.
Asi que ese dia, el lunes despues de ese fin de semana donde conoci a Christopher, llegue a mi trabajo aburrida como siempre. Estaba sentada en mi escritorio tratando de encontrar en mi imaginacion alguna buena frase para nuestra nueva campaña cuando se me acerco Penelope con una invitacion en la mano.
-Ay querida, ya llegaron las invitaciones para el dia de campo de la compañía. Le he dicho a John, el que las trajo, que solo te diera un pase, es obvio que nadie te va a acompañar, como siempre. No te preocupes, tu y tu amiga Marla pueden hacerse compañía la una a la otra, no que ser una solterona sea malo, yo no digo nada de eso, es en mi opinion, una forma valida de vida, no que yo tenga alguna experiencia con eso, no puedo mantenerme mas de dos dias sin pareja.- me dijo con una risilla caracteristica suya mientras se daba la vuelta a entregar otra invitacion.
Y como siempre no dije nada, me quede alli sentada con cara de pocos amigos, algunos habian visto nuestro altercado pero como era muy comun a nadie le importo, pero yo, yo recuerdo haber estado furiosa, hirviendo como una caldera.
Pero me lo guarde todo, compuse mi rostro y segui fingiendo que escribia en la computadora. A la hora de salida, es decir a las 2:00, Marla y yo fuimos a un restaurante de ensaladas como de costumbre. Hablamos de cosas sin importancia, pues no quise mencionar nada de lo sucedido con Penelope.
Regresamos al trabajo y salí por fin a las 8:00 PM. Penelope salio con uno de los modelos de la compañía y yo y Marla nos dirigimos a nuestro apartamento a lo que se veia como una noche nada prometedora.
Lo unico interesante al parecer seria mi clase de danza cultural a las 10:00 PM.
Por la Mañana
Publicado por
Mia
on domingo, 8 de mayo de 2011
/
Comments: (3)
Era de esperarse, pero aun asi me sorprendio que a la mañana siguiente tenia una terrible jaqueca.
Podia escuchar desde mi habitacion los ruidos de alguien preparando el desayuno. Wow, solo de pensar en alguien preparando el desayuno me daba nauseas y por increiblemente que parezca, tambien un poco de hambre.
Dios, tambien podia escuchar mi cabeza palpitar, mis sienes me dolian y mi cabeza no podia concentrarse. Me trate de levantar pero era imposible estaba demasiado mareada.
-¡Buenos dias!- me dijo Marla mientras abria lentamente la puerta de mi habitacion, caminando de puntitas con una bandeja llena de comida.
Marla, mi mejor amiga, no se le notaba nada. No se veia enferma, de hecho se veia bastante bien.
-Marla, ¿Como le haces? ¿Porque no estas igual que yo?- le pregunte mientras me ponia la mano en la cabeza.
Ella se rio fuerte, y al ver mi reaccion trato de moderarse.
-Hermana, es solo la practica, lo de ayer fue solo el calentamiento de lo que podria haber sido un verdadero maratón. Pero no podia beber demasiado, porque tu amiga mia, habias atrapado algo. Te tenia que tener bien cuidada.- me dijo sonriendo mientras ponia la bandeja cerca de mi cama. Y como usualmente ocurria, no entendi nada de lo que dijo.
-Marla, no entendi eso ultimo.- le dije aun un poco molesta, mi cabeza me estaba matando.
-Que te vi coqueteando con ese chico, dios que sexy estaba, era como un Zeus sentado en medio de un club. ¡Y ese acento! Dios estaba a punto de comermelo.- me dijo emocionada mientras interpretaba cada palabra que decia. Y fingia que se desmayaba en el borde de mi cama mientras yo reia.
-Estas loca Marla. Asi que segun tu, lo que hiciste ayer fue protegerme, manteniendote casi sobria.- le respondi mientras me reia de nuevo a su cara de mala.
-Claro que si, y no estaba borracha, estaba bien.- me respondio sonriendo.- ¿Crees que parecemos menores de edad?- me pregunto cambiando completamente la conversacion, como usualmente lo hacia.
-No, ¿Porque?- le pregunte extrañada.
-Pues por lo de los guardias, es decir, tenemos veinti tantos años, y si parecemos mas jovenes... ¿Deberia ser eso bueno?- me pregunto pensando todo calculadoramente.
-Si, pero no creo que hayan pensado que eramos menores de edad, sino que no estabamos en la lista.- le respondi.
-Ok, entonces que bien que tu papá te haya mandado ese cardet. Si no no podriamos haber conocido a Mr Zeus.-me dijo mientras me daba una pequeña palmada en mi tobillo.
-Si, le tengo que mandar una carta de agradecimiento o algo.- le respondi mientras me levantaba de nuevo.
-Ok, ahora bañate, cambiate y ponte algo lindo pues vamos a salir de compras.- me dijo sonriendo mientras salia.
Hize todo lo que me dijo y luego desayune en mi cama, mientras pensaba en todo lo que habia sucedido ayer. Hacia mucho tiempo que no pensaba en un hombre, la ultima vez que habia salido con alguien habia sido hacia unos tres meses con alguien del trabajo llamado Gabriel. Ahora cada vez que lo veia en el trabajo, la tension podia con cortarse con un cuchillo de mantequilla.
Pero nunca lo habia tomado en serio, de hecho jamas habia pensado demasiado en los hombres. Ellos eran intercambiables, faciles de encontrar y de obtener.
Y finalmente llegue a la conclusion de que pensaba demasiado en Christopher Duncan solo porque era misterioso, porque era diferente a todos los hombres que habia conocido en mi vida. Y aunque no lo admitiera en aquel entonces, tenia tantas ganas de volvermelo a encontrar.
Despues de desayunar sali de mi cuarto con unos lentes oscuros pues la luz todavia me lastimaba, lave los trastes y me sente en el sofa para esperar a Marla.
Para que no se confundan Marla y yo eramos compañeras de habitacion, rommates. Habiamos adquirido un departamento que yo habia amado desde el momento en que lo habia visto.
EL edificio en el que vivia, habia sido antes unos almacenes gigantescos, pero su actual dueño lo habia convertido en unos departamentos de dos cuartos y dos baños con cocina, y sala etc. Nuestro departamento, el numero 810, era el ultimo departamento del ultimo piso y solo por eso era el unico con una terraza en el psio de arriba.
Lo amaba porque era de ladrillo rojo y las paredes tenian colores calidos. Ademas como mi amiga Laura era diseñadora de interiores, nos habia ayudado a mi y a Marla ha decorar nuestro apartamento y el resultado habia sido increible.
Claro mi papá habia pagado casi todo, pues por mas que trabajara, mi trabajo como escritora de esloganes, no era el mejor del mundo.
Marla por fin salio de su cuarto y nos dirigimos al centro comercial mas cercano a comprar vestidos de cocktail pues nuestra compañia habia sido invitada a una comida en el campo junto con otras compañias para conocer a todos.
Entramos a varias tiendas y al final elegi uno de color azul y Marla uno de color verde.
Tratar de recordar como eran nuestros vestidos es muy dificil, solo se que me gustaron mucho.
Despues de eso comimos y fuimos a ver una pelicula, y regresamos en taxi al departamento para dormir temprano, pues al dia siguiente teniamos que ir a trabajar muy temprano.
Podia escuchar desde mi habitacion los ruidos de alguien preparando el desayuno. Wow, solo de pensar en alguien preparando el desayuno me daba nauseas y por increiblemente que parezca, tambien un poco de hambre.
Dios, tambien podia escuchar mi cabeza palpitar, mis sienes me dolian y mi cabeza no podia concentrarse. Me trate de levantar pero era imposible estaba demasiado mareada.
-¡Buenos dias!- me dijo Marla mientras abria lentamente la puerta de mi habitacion, caminando de puntitas con una bandeja llena de comida.
Marla, mi mejor amiga, no se le notaba nada. No se veia enferma, de hecho se veia bastante bien.
-Marla, ¿Como le haces? ¿Porque no estas igual que yo?- le pregunte mientras me ponia la mano en la cabeza.
Ella se rio fuerte, y al ver mi reaccion trato de moderarse.
-Hermana, es solo la practica, lo de ayer fue solo el calentamiento de lo que podria haber sido un verdadero maratón. Pero no podia beber demasiado, porque tu amiga mia, habias atrapado algo. Te tenia que tener bien cuidada.- me dijo sonriendo mientras ponia la bandeja cerca de mi cama. Y como usualmente ocurria, no entendi nada de lo que dijo.
-Marla, no entendi eso ultimo.- le dije aun un poco molesta, mi cabeza me estaba matando.
-Que te vi coqueteando con ese chico, dios que sexy estaba, era como un Zeus sentado en medio de un club. ¡Y ese acento! Dios estaba a punto de comermelo.- me dijo emocionada mientras interpretaba cada palabra que decia. Y fingia que se desmayaba en el borde de mi cama mientras yo reia.
-Estas loca Marla. Asi que segun tu, lo que hiciste ayer fue protegerme, manteniendote casi sobria.- le respondi mientras me reia de nuevo a su cara de mala.
-Claro que si, y no estaba borracha, estaba bien.- me respondio sonriendo.- ¿Crees que parecemos menores de edad?- me pregunto cambiando completamente la conversacion, como usualmente lo hacia.
-No, ¿Porque?- le pregunte extrañada.
-Pues por lo de los guardias, es decir, tenemos veinti tantos años, y si parecemos mas jovenes... ¿Deberia ser eso bueno?- me pregunto pensando todo calculadoramente.
-Si, pero no creo que hayan pensado que eramos menores de edad, sino que no estabamos en la lista.- le respondi.
-Ok, entonces que bien que tu papá te haya mandado ese cardet. Si no no podriamos haber conocido a Mr Zeus.-me dijo mientras me daba una pequeña palmada en mi tobillo.
-Si, le tengo que mandar una carta de agradecimiento o algo.- le respondi mientras me levantaba de nuevo.
-Ok, ahora bañate, cambiate y ponte algo lindo pues vamos a salir de compras.- me dijo sonriendo mientras salia.
Hize todo lo que me dijo y luego desayune en mi cama, mientras pensaba en todo lo que habia sucedido ayer. Hacia mucho tiempo que no pensaba en un hombre, la ultima vez que habia salido con alguien habia sido hacia unos tres meses con alguien del trabajo llamado Gabriel. Ahora cada vez que lo veia en el trabajo, la tension podia con cortarse con un cuchillo de mantequilla.
Pero nunca lo habia tomado en serio, de hecho jamas habia pensado demasiado en los hombres. Ellos eran intercambiables, faciles de encontrar y de obtener.
Y finalmente llegue a la conclusion de que pensaba demasiado en Christopher Duncan solo porque era misterioso, porque era diferente a todos los hombres que habia conocido en mi vida. Y aunque no lo admitiera en aquel entonces, tenia tantas ganas de volvermelo a encontrar.
Despues de desayunar sali de mi cuarto con unos lentes oscuros pues la luz todavia me lastimaba, lave los trastes y me sente en el sofa para esperar a Marla.
Para que no se confundan Marla y yo eramos compañeras de habitacion, rommates. Habiamos adquirido un departamento que yo habia amado desde el momento en que lo habia visto.
EL edificio en el que vivia, habia sido antes unos almacenes gigantescos, pero su actual dueño lo habia convertido en unos departamentos de dos cuartos y dos baños con cocina, y sala etc. Nuestro departamento, el numero 810, era el ultimo departamento del ultimo piso y solo por eso era el unico con una terraza en el psio de arriba.
Lo amaba porque era de ladrillo rojo y las paredes tenian colores calidos. Ademas como mi amiga Laura era diseñadora de interiores, nos habia ayudado a mi y a Marla ha decorar nuestro apartamento y el resultado habia sido increible.
Claro mi papá habia pagado casi todo, pues por mas que trabajara, mi trabajo como escritora de esloganes, no era el mejor del mundo.
Marla por fin salio de su cuarto y nos dirigimos al centro comercial mas cercano a comprar vestidos de cocktail pues nuestra compañia habia sido invitada a una comida en el campo junto con otras compañias para conocer a todos.
Entramos a varias tiendas y al final elegi uno de color azul y Marla uno de color verde.
Tratar de recordar como eran nuestros vestidos es muy dificil, solo se que me gustaron mucho.
Despues de eso comimos y fuimos a ver una pelicula, y regresamos en taxi al departamento para dormir temprano, pues al dia siguiente teniamos que ir a trabajar muy temprano.
El principio
Publicado por
Mia
on lunes, 2 de mayo de 2011
/
Comments: (6)
Para poder llegar a recordar bien mi historia tuve que usar mis diarios personales. Donde desde que mi madre nos dejo a mi y a mi papá he escrito todo lo que he querido y me ha pasado.
Mi nombre es Annabeth, pero todos me dicen Anna. Pienso cambiarme el nombre a algo aun mas exótico como Andromeda o algo por el estilo.
Pero no todo se puede tener en la vida.
Lo aprendi cuando tenia 7 años y mi madre, llorando, entro a mi habitacion a decirme que ella no habia nacido para criar hijos, para vivir en un solo lugar por años, para ser un ama de casa; ella me dijo que era un espiritu libre. Y le crei.
Por mucho tiempo trate de no parecerme a ella para nada, pero al final, no puedes ir en contra de la genetica.
Yo amaba caminar en medio de las calles de la gran ciudad en la que vivia: Nueva York. Una de las ciudades "que nunca duermen".
Bueno los que inventaron es frase tienen mucha razon. Siempre hay algo que hacer, algo que ver y a alguien a quien conocer.
Asi fue exactamente como lo conoci.
Fue extraño, pero normal en una ciudad en Nueva York.
Recuerdo que yo iba caminando con varias amigas en la acera de una calle repleta de gente que buscaba un club nocturno al cual entrar.
Llegamos a uno de los mas famosos: Soho Pep Club. Un club con muchas luces, muy sofisticado, con bailarines, personas famosas en las salas VIP, cuartos con cortinas de seda coloridas que llegaban hasta el techo. Era genial, y nosotras habiamos encontrado la forma de entrar.
Mi papá era dueño de una importante disquera en Los Angeles y por fin habia conseguido su permiso (mandado por email) de usar su cardet, que era una tarjerta con su nombre firmado.
Llegamos a la puerta resguardada por dos guardias corpulentos y altos.
-Son menores de edad, no pueden entrar.- nos dijeron despues de que les dijimos nuestros nombres. Era claro que no les importaba nuestra edad sino que nuestros nombres no estaban en la lista que tenian en sus manos.
-Aqui esta, esto puede cambiar su opinion- dijo Marla, tomando el cardet de mis manos y dandosela al tipo de la derecha.
-Entren.- nos dijo irritado, mientras las 5 entrabamos emocionadas.
La primera vez que entras a un club nocturno, con permiso, con tus mejores amigas, a un club VIP.... es dificil describir la sensacion.
Es inimaginable.
Nos sentamos en una mesa privada, donde nos atendieron unos meseros muy guapos. Y despues de una cuantas bebidas nos sentamos con los muchachos que estaban en la mesa de a lado.
Tenian acento ingles y eran muy divertidos.
Pero habia algo extraño en ellos. Entre ellos habia un muchacho alto, bien formado, e increiblemente guapo. Cada vez que el se movia, todos los demas le vigilaban. Hubo una vez que se resbalo y cayo, todos los demas se levantaron rapidamente y ordenaron a la mesera por hielo, un kit de emergencias, medicina...
Fue muy extraño. Pero el se levanto riendo y diciendonos que era el viaje en avion lo que lo hacia tan torpe.
Aun asi los demas siguieron viendo todo lo que hacia.
Recuerdo eran las 3:00 am cuando me acerque a el.
-Hola.- le dije sonriendo.
-¿Tu nombre?- me pregunto petulante pero sonriendo.
-Annabeth. Usualmente se responde Hola.-le dije sonriendo.
-Yo no soy usual Beth.- me respondio riendo. Y asi continuamos hablando toda la noche. No hubo un segundo con algun silencio incomodo o aburrido. Era ingenioso, inteligente, divertido, misterioso...
No pude parar de hablar. Y aunque hablamos durante horas, en ningun momento supe un detalle personal de el, en cambio el aprendio mucho de mi.
Cuando lo note eran las 7:00 AM. Habia bailado, bebido, y conocido a un tipo increible. Habia sido la mejor noche de la historia.
Nos levantamos todos, y fue cuando recorde que no sabia su nombre.
-Por cierto, ¿Como te llamas?.- le pregunte se me quedo viendo, volteo con sus amigos y ellos asintieron levemente.
- Me llamo Christopher Duncan.- me dijo sonriendo- ¿Te suena conocido?
- Eh, no talvez a algun personaje de comics.- dije riendo.
-¿Heroe o Villano?- me pregunto un poco mas serio.
-Christopher es definitivamente heroe, pero Duncan es muy villano.- le dije despues de pensarlo.
-Eres muy honesta, me gusta eso.- me dijo sonriendo.
-A mi tambien me gustas.- le dije sin pensarlo. Mi mente estaba un poco lenta esa noche, y cuando me di cuenta, enrojeci. Acababa de decirle a un tipo que me gustaba del que acababa de saber su nombre y lo acababa de conocer. Eso no era nada como yo, a mi casi nunca me gustaban.
-Uy que pena.- dije mientras fingia que buscaba algo en mi bolso.
-A mi tambien me gustas.- me dijo sonriendo, pero cuando lo voltie a ver pude ver que a el tambien le daba pena.
Asi de rapido puede cambiar una vida, a menudo nos topamos con gente muy diversa, pero hay un momento, cuando conoces a alguien muy especial, que piensas que el destino tuvo algo que ver...
Sin embargo, habia aprendido atravez de los años que uno, no puede atribuirle nada al destino, segun yo nada estaba escrito...
Asi que esa noche eso no fue para nada mas que una coincidencia.
Porque si lo pensaba bien cuales eran las probabilidades de volver a verlo.
¿Una en un millon? y aun asi, todo cambio.
Mi nombre es Annabeth, pero todos me dicen Anna. Pienso cambiarme el nombre a algo aun mas exótico como Andromeda o algo por el estilo.
Pero no todo se puede tener en la vida.
Lo aprendi cuando tenia 7 años y mi madre, llorando, entro a mi habitacion a decirme que ella no habia nacido para criar hijos, para vivir en un solo lugar por años, para ser un ama de casa; ella me dijo que era un espiritu libre. Y le crei.
Por mucho tiempo trate de no parecerme a ella para nada, pero al final, no puedes ir en contra de la genetica.
Yo amaba caminar en medio de las calles de la gran ciudad en la que vivia: Nueva York. Una de las ciudades "que nunca duermen".
Bueno los que inventaron es frase tienen mucha razon. Siempre hay algo que hacer, algo que ver y a alguien a quien conocer.
Asi fue exactamente como lo conoci.
Fue extraño, pero normal en una ciudad en Nueva York.
Recuerdo que yo iba caminando con varias amigas en la acera de una calle repleta de gente que buscaba un club nocturno al cual entrar.
Llegamos a uno de los mas famosos: Soho Pep Club. Un club con muchas luces, muy sofisticado, con bailarines, personas famosas en las salas VIP, cuartos con cortinas de seda coloridas que llegaban hasta el techo. Era genial, y nosotras habiamos encontrado la forma de entrar.
Mi papá era dueño de una importante disquera en Los Angeles y por fin habia conseguido su permiso (mandado por email) de usar su cardet, que era una tarjerta con su nombre firmado.
Llegamos a la puerta resguardada por dos guardias corpulentos y altos.
-Son menores de edad, no pueden entrar.- nos dijeron despues de que les dijimos nuestros nombres. Era claro que no les importaba nuestra edad sino que nuestros nombres no estaban en la lista que tenian en sus manos.
-Aqui esta, esto puede cambiar su opinion- dijo Marla, tomando el cardet de mis manos y dandosela al tipo de la derecha.
-Entren.- nos dijo irritado, mientras las 5 entrabamos emocionadas.
La primera vez que entras a un club nocturno, con permiso, con tus mejores amigas, a un club VIP.... es dificil describir la sensacion.
Es inimaginable.
Nos sentamos en una mesa privada, donde nos atendieron unos meseros muy guapos. Y despues de una cuantas bebidas nos sentamos con los muchachos que estaban en la mesa de a lado.
Tenian acento ingles y eran muy divertidos.
Pero habia algo extraño en ellos. Entre ellos habia un muchacho alto, bien formado, e increiblemente guapo. Cada vez que el se movia, todos los demas le vigilaban. Hubo una vez que se resbalo y cayo, todos los demas se levantaron rapidamente y ordenaron a la mesera por hielo, un kit de emergencias, medicina...
Fue muy extraño. Pero el se levanto riendo y diciendonos que era el viaje en avion lo que lo hacia tan torpe.
Aun asi los demas siguieron viendo todo lo que hacia.
Recuerdo eran las 3:00 am cuando me acerque a el.
-Hola.- le dije sonriendo.
-¿Tu nombre?- me pregunto petulante pero sonriendo.
-Annabeth. Usualmente se responde Hola.-le dije sonriendo.
-Yo no soy usual Beth.- me respondio riendo. Y asi continuamos hablando toda la noche. No hubo un segundo con algun silencio incomodo o aburrido. Era ingenioso, inteligente, divertido, misterioso...
No pude parar de hablar. Y aunque hablamos durante horas, en ningun momento supe un detalle personal de el, en cambio el aprendio mucho de mi.
Cuando lo note eran las 7:00 AM. Habia bailado, bebido, y conocido a un tipo increible. Habia sido la mejor noche de la historia.
Nos levantamos todos, y fue cuando recorde que no sabia su nombre.
-Por cierto, ¿Como te llamas?.- le pregunte se me quedo viendo, volteo con sus amigos y ellos asintieron levemente.
- Me llamo Christopher Duncan.- me dijo sonriendo- ¿Te suena conocido?
- Eh, no talvez a algun personaje de comics.- dije riendo.
-¿Heroe o Villano?- me pregunto un poco mas serio.
-Christopher es definitivamente heroe, pero Duncan es muy villano.- le dije despues de pensarlo.
-Eres muy honesta, me gusta eso.- me dijo sonriendo.
-A mi tambien me gustas.- le dije sin pensarlo. Mi mente estaba un poco lenta esa noche, y cuando me di cuenta, enrojeci. Acababa de decirle a un tipo que me gustaba del que acababa de saber su nombre y lo acababa de conocer. Eso no era nada como yo, a mi casi nunca me gustaban.
-Uy que pena.- dije mientras fingia que buscaba algo en mi bolso.
-A mi tambien me gustas.- me dijo sonriendo, pero cuando lo voltie a ver pude ver que a el tambien le daba pena.
Asi de rapido puede cambiar una vida, a menudo nos topamos con gente muy diversa, pero hay un momento, cuando conoces a alguien muy especial, que piensas que el destino tuvo algo que ver...
Sin embargo, habia aprendido atravez de los años que uno, no puede atribuirle nada al destino, segun yo nada estaba escrito...
Asi que esa noche eso no fue para nada mas que una coincidencia.
Porque si lo pensaba bien cuales eran las probabilidades de volver a verlo.
¿Una en un millon? y aun asi, todo cambio.

